Rafael's profileEl Viajero Con-SentidoPhotosBlogListsMore ![]() | Help |
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March 20 De lluvia y lagosNo me gusta la lluvia y sin embargo vivo en Londres.
A los ojos de cualquier persona, esta contradicción me debe convertir automáticamente en masoquista.
Sin embargo esta semana descubrí un encanto en la lluvia que me hizo repensar mi relación con el agua. Ocurrió en "The lake District", en el noroeste de Inglaterra.
A poco más de tres horas en tren desde Londres, el parque natural de La región de los grandes Lagos, en la provincia de Cumbria es un mundo a años luz de la vorágine de la capital.
Las estrechas y tortuosas carreteras me van llevando hacia la base de las montanas que a izquierda y a derecha se elevan majestuosas, ausentes de bosques pero increíblemente verdes. No son agresivas cortadas a cuchillo con vertientes rocosas y picos afilados como si fueran catedrales góticas.
Al contrario, su vocación es mas "románica" con cimas redondeadas en forma de arco de medio punto. Sus laderas buscan el cielo de manera progresiva sin prisas y los senderos que las recorren te invitan a caminarlas sin necesidad de disfrazarse de montañero.
Cruzo Keswick, una pequeña localidad de 4000 habitantes y observo como el conductor de un antiguo autobús turístico a vapor, echa carbón a la caldera haciendo desaparecer la calle dentro de una nube blanca.
Se acaba el pueblo y regresan las montañas a ambos lados del camino a sus pies, 19 lagos de varios kilómetros de extensión van jalonando el valle. En sus cuencas recogen el agua del deshielo y la lluvia que, en todas sus variaciones posibles (llovizna, chubasco, tormenta, tromba) cae incesante durante los meses de otoño e invierno.
Sin embargo aquí la lluvia esta en su elemento. Las montañas la agradecen y los lagos se alimentan de ella. En este espacio natural en donde los humanos somos tan solo circunstancias puntuales no es ético protestar por el clima.
El paisaje cambia de acuerdo con las nubes que, como si fueran directoras de escena, controlan el efecto estético: nubarrones negros para acentuar el efecto dramático, cúmulos sobre las montanas para conseguir el sentido pastoral de la escena y nubes que se retiran para dejar que se filtren los rayos de sol creando el efecto catecismo (al menos esa era la imagen que ilustraba en mis tiempos de estudiante la presencia de Dios en las alturas...).
Y es aquí donde tengo mi revelación en relacion con la lluvia. Me doy cuenta de repente de que lo que no me gusta es la lluvia en la ciudad; sucia, siempre inconveniente, el pavimento encharcado, el viento racheado que voltea los paraguas, los coches que salpican al pasar por encima de los charcos.
Ahora si estoy listo para aceptar el chaparrón. Subo al monte y me mojo mientras camino. La hierba de la ladera huele a fresco. Al otro lado de la montaña me espera un bosque de hayas y cedros que se extienden hasta la orilla de uno de los lagos.
En la distancia adivino las siluetas de las casa de un pueblo diminuto. No hay tienda de comestibles ni iglesia, solo un Pub (en estas soledades una pinta de cerveza negra sirve de alimento y de reconfortante espiritual)
Cae la noche y afuera solo se escucha el silencio roto por el mugido angustiado de una vaca que con el lomo empapado se intenta proteger de la incesante lluvia.
Me dan ganas de salir y explicarle la belleza de la lluvia de campo. Sin embargo me quedo al resguardo, comfortablemente seco al lado de la chimenea.
Si yo estuviera en su lugar también mugiría....
January 14 Parnaíba bluesLa barca avanza despacio cortando con su proa de madera el agua ocre tintada por el barro y las hojas muertas.
Sobre mi cabeza las ramas de los árboles de ambas orillas entrelazan sus ramas formando un túnel cuyas aristas descienden hasta rozarme la frente. Me agacho y levanto la cabeza de nuevo fascinado por la visión del manglar y adsorbido por su silencio.
En el manglar nada es lo que parece: las raíces de los árboles se creen ramas y aparecen en la superficie. Las ramas retorcidas bien pueden ser serpientes y el tronco que parece flotar en la distancia es la cabeza de un marisqueiro que camina por el río con el agua al cuello. Camuflada tras la apariencia irrelevante de un tallo se esconde una de las flores mas bellas del esta engañosa jungla.
Mi localización, con parámetros de GPS, es: Delta de las Américas/ Parnaiba /Estado de Piau /Brasil.
En el delta de las Américas es el tercero más grande del mundo después del delta del Mekong y del Nilo. No muy lejos de donde me encuentro las aguas dulces del río Parnaiba se fundirán en un abrazo con el océano Atlántico.
Sin embargo, aquí no se escucha aun el ruido enardecido del río en su encuentro con el mar. Al contrario es el sonido de mi propia respiración la que escucho y dejo de escuchar para cuando la contengo para observar a los monos que se pasean por encima de mi cabeza.
Pedazos de barro de las orillas fangosas parecen moverse como si fueran manos negras repicando impacientes en una mesa. Son los cangrejos gigantes que habitan por millares en esta zona y cuya carne es uno de los manjares mas codiciados en el Delta. Capturados por los marisqueiros que viven a orillas del río, la mayoría de ellos acabaran en las mesas de lujosos restaurantes en Parnaíba y Fortaleza.
Otro de los manjares del manglar son las ostras que se aferran a las ramas de los árboles parcialmente sumergidos. Mi guía se acerca a la orilla y con un certero movimiento de su cuchillo arranca un manojo. La punta del cuchillo me sirve ahora para abrir una de ellas mientras exprimo unas gotas de lima en la carnosa ostra. En mi boca se funde el sabor salado del mar con el dulce del río y la acidez cítrica del trópico.
Es hora de abandonar el manglar antes de que caiga el sol. Dejo atrás la barca de Madera y abordo una lancha rápida capaz de negociar las corrientes del río. Esta cayendo la noche y en Parnaiba se adivina el fogonazo de una tormenta eléctrica.
Cuando llego a puerto pienso en el manglar e imagino ese paisaje irreal, envuelto en la noche, con todas su criaturas saliendo de sus refugios para celebrar el frescor que trae consigo el final del día.
Las playas de Brasil son samba, la energía de sus gentes es forro…
Si el manglar fuera música, sin duda sería un blues.
August 01 Paris y TomPara visitar Paris uno no necesita excusas, pero si además de la magia inherente a la ciudad uno le añade la guinda musical de uno de los genios modernos de la música, el viaje se convierte en todo un regalo para los sentidos.
El genio del que hablo es Tom Waits, un hombre que durante décadas ha hecho del escenario su espacio particular por encima de modas y al margen de una industria que a menudo confunde el arte con el comercio. Un ejemplar único en un mundo en el que los artistas originales son una especie en extinción.
En Paris disfrute de la música de un clásico dentro de otro clásico, el gran teatro Rex, el mayor teatro de Europa con capacidad para 2800 personas, construido en 1932 y adornado con butacas de cuero aire bohemio y luces simulando estrellas en lo alto del techo.
Y es que para volver la vista atrás Paris es una ciudad mágica. Debo decir que la magia es proporcional al numero de turistas y por eso en Agosto, con miles de personas abarrotando las aceras y tomando instantáneas (Desde la era digital este termino no puede ser mas exacto!) de la catedral de Notre Dame, el Sacre Coeur, la torre Eiffel, Pigalle o cualquiera de los puntos emblemáticos de un ciudad repleta de ellos, la magia hay que buscarla lejos de las masas.
A pesar de todo debo admitir que tampoco esta vez deje de visitar esa maravilla que es la Torre Eiffel. Ninguna fotografía es capaz de capturar la riqueza de sus ángulos y lo intrincado de su esqueleto de metal.
Mis mañanas las pase tranquilo, leyendo en los cafés de barrio en donde la tapicería de la sillas es la misma que hace 20 anos y los croasaints son de mantequilla, pequeños y simples. Nada que ver con esos mutantes de pastelería industrial del tamaño de centollos azucarados más amigos del colesterol que del buen gusto.
En Paris ahora uno puede tomar una bicicleta gratuita recorrer la ciudad y aparcarla en el otro extremo de la ciudad. Atravesar Pigalle a las tres de la mañana observando desde la bicicleta a los chulos, las prostitutas , las luces rojas de los moteles y los neones de las tiendas de sexo y cabarets hipnotizando a los turistas con sus versiones modernas del vicioso Paris de fin de siglo, es un todo una enciclopedia de los personajes de la noche.
En el antiguo barrio judío del Marais, hoy reconvertido en zona de tiendas de diseño y modernos bares de copas gracias a la comunidad gay que aquí encuentra su espacio, los cafés tradicionales buscan inspiración en el pasado y se respira el gusto por el detalle y la sofisticación desaparecido hace mucho de las terrazas de los cafés turísticos de los grandes bulevares.
Lo dicho, la magia hay que buscarla, pero afortunadamente en una ciudad con tanto encanto como esta, a pesar de la presión del turismo de masa que todo lo contamina, todavía quedan muchos conejos en el sombrero.
A proposito de magia y sombreros, Tom Waits no sale a la calle sin llevar uno puesto.
July 17 El final del caminoEn una pequeña iglesia románica de Santa Maria de Bareyo en Cantabria, figuras antropomorfas de piedra me observan desde las paredes. Este santuario es uno de los muchos lugares de paso obligados para los peregrinos en dirección a Santiago por la ruta del camino del norte.
En el interior del templo se venden conchas de peregrino. La muchacha que las vende las guarda en una caja de cartón debajo de una mesita. Detrás de mi, dos mujeres alemanas de mediana se acercan a la muchacha y le piden que les selle una especie de pasaporte de páginas rebosantes de sellos multicolores. “Es mi pasaporte de peregrino” me cuenta orgullosamente una de las mujeres desplegando el contenido de su documento.
“Yo también quiero uno de esos” exclamo. “Necesitas haber andado al menos 100 Km. a pie o 200 Km. en bicicleta para ser reconocido oficialmente como peregrino” me dice mirando con desconfianza mis zapatos en perfecto estado y mi camisa limpia sin manchas de sudor. “Y cuantos km son necesarios para los que lo hacemos en coche?” pregunto inocente. Una mirada fulminante de la señora y la muchacha en la iglesia son contestación suficiente. Abandono el templo sin pasaporte y sintiéndome un fraude.
Llego a Santillana del Mar una ciudad por en la que se detuvo el tiempo y por cuyas calles empedradas caminaron antes millones de peregrinos. Los escudos de armas esculpidos en las fachadas de sus casas nobles son testimonio de esta villa medieval vetada al tráfico y consagrada como una de las ciudades más bellas del norte de España.
En un café varios peregrinos comparten anécdotas del camino mientras reponen fuerzas con unas rosquillas mojadas en leche. Desde mi rincón yo también mojo las rosquillas en leche pero de algún modo siento, a juzgar por la avidez con las que las devoran, que las suyas están mas ricas.
En mi recorrido la costa se interrumpe por las estribaciones de los majestuosos picos de Europa y donde estaba el mar ahora se levantan escarpadas y amenazantes montanas.
Una vez en Galicia y a medida que me acerco al final del camino, cada vez son más los peregrinos que provenientes de las otras rutas que recorren España en dirección a Santiago que van convergiendo a ambos lados de la carretera. Los hay que vienen desde el sur por la vía de la y desde Francia por el camino Frances (La mas popular de las rutas) o desde Portugal siguiendo la ruta portuguesa de sur a norte del país.
Todos afluentes de una misma corriente humana que desemboca en Santiago de Compostela.
En frente de la catedral de Santiago sentado en la majestuosa Plaza del Obradoiro observo boquiabierto la magnitud del pórtico barroco. A mi alrededor peregrinos con lagrimas mezcla de emoción y cansancio acumulado de semanas, sonríen satisfechos de haber realizado su particular hazana personal.
Los observo con cierta envidia pues su euforia es el producto no solo de lo quien tienen en frente sino de lo que dejaron atrás en los cientos de kilómetros de andadura.
Como decía Antonio Machado:
“Caminante, son tus huellas el camino, y nada más; caminante, no hay camino, se hace camino al andar”
Yo llegué hasta aquí pero me perdí el camino.
July 03 Haciendo caminoSiempre me fascino la idea de hacer el camino de Santiago.
Recorrer pueblos y cruzar regiones de España a pie en dirección a Santiago de Compostela, uno de los lugares santos de la cristiandad compartiendo experiencias, vino y comida con otros caminantes en la ruta y alojándome en modestos hostales de peregrinos, es una idea que acaricie durante anos.
Un camino mítico que siguiendo la estela de la Vía Láctea vio circular por el millones de peregrinos empujados por la fe desde la edad media y hoy alentados, muchos de ellos, por el deseo de ser parte de este flujo universal de personas ininterrumpido desde la antigüedad.
Además, mi tierra, La Rioja es paso obligado de los peregrinos que encuentran en Santo Domingo de la Calzada parada y hospedaje donde recuperarse de los músculos doloridos y los pies encallecidos por el camino.
Recuerdo desde niño, ver a pequeños grupos de alemanes, parejas francesas, familias catalanas y gente de todo el mundo que mochila al hombro, una concha (el símbolo del apóstol Santiago) botas de caminar y bastón en mano se disponían a enfrentarse a los 800 kilómetros de uno de los recorridos mas andados del planeta.
Como decía, siempre me fascino la idea, pero la practica no tanto, por dos razones: la primera que no disponía de las necesarias tres semanas libres para dedicarlas al camino y la segunda y mas decisiva que soy un vago redomado y la idea de sufrir 800 Km. a pie pudo siempre mas que mis ganas de ser parte de este milenario peregrinaje.
Así pues me decidí a hacer una versión ‘light’ del Camino, un recorrido menor que me permitiera visitar los mismos lugares y compartir experiencias (Las suyas mas que nada) con los peregrinos, pero cambiando el dolor de pies por el relativo confort del asiento del autobús y los espartanos colchones de los alojamientos de peregrinos por las mullidas almohadas de pluma de hoteles con encanto a lo largo del camino.
Lo que contare en y mi próxima entrada de blog es el recuento de un peregrino de mentiras, un impostor dispuesto a llevarse lo gratificante de la experiencia sin el sufrimiento que conlleva.
Siguiendo la ruta del norte del camino de Santiago estaré recorriendo el País Vasco, Cantabria, Asturias hasta llegar al destino final en Galicia.
Bilbao es el punto de arranque, y desde el flamante museo Guggenheim, templo del arte moderno, inicie un recorrido de una semana que me llevara cerrando el círculo arquitectónico hasta el barroco de la impresionante catedral de Santiago.
Cuando llegue a la tumba del Apóstol Santiago prometo contarle mi pequeña trampa. Siendo un santo tan piadoso seguro que me perdona…
June 20 Hansal (2)Hansala no es hoy la misma aldea que era hace 4 años.
Entonces Hansala era un lugar sumido en la tristeza mas profunda después de que doce de sus jóvenes perdieran la vida en el mar intentando cruzar el estrecho en busca de un futuro mejor.
Como en cientos de intentos antes que el suyo, las corrientes del estrecho, las pateras sobrecargadas de hombres desesperados que sin haber visto nunca el mar se lanzan a cruzarlo y la falta de escrúpulos de los traficantes humanos, conspiraron para llevar la embarcación al fondo del mar.
Días mas tarde el mar escupió 35 cuerpos en la playa de Rota, en el sur de España. Doce de ellos eran de Hansala.
Hafida amasa la levadura en una fuente de barro y coloca los panes circulares sobre un sarten calentada por el fuego de leña seca. A medida que se consumen las ascuas, el olor a humo se mezcla con el aroma a pan nuevo.
Mustafa y Najat se turnan sujetando la tetera de la que sale un chorrito de agua fría con el que se lavan la cara. Frotando con entusiasmo y sin jabón, esta agua que limpia y despierta a partes iguales, es el ritual diario de los niños de Hansala antes de ir a la escuela.
No siempre fue así, cuando el pueblo estaba sumido en la tristeza no había escuela ni razón para lavarse la cara apresurado en la mañana.
Rafael Quiroz y Violeta llegaron aquí hace 4 anos siguiendo el rastro de los ahogados para dar el pésame a las familias y ofrecerles su ayuda. Desde entonces y tras formar Solidaridad Directa, no han parado de ayudar. Gracias a ellos se ha construido en Hansala un dispensario medico, un sistema de riego y la escuela renovada ha vuelto a funcionar.
Ningún joven ha vuelto a intentar el cruce ilegal del estrecho desde que su labor empezó aquí.
Con cada cultivo que el agua nueva produce, el campo de Hansala demuestra su gratitud.
Con cada cabra que se incorpora al rebano con la ayuda de Soliradidad Directa, el mar se aleja mas y la tierra firme en donde viven no es tan áspera. Con cada beca que un niño recibe para ir a la escuela el futuro de Hansala se labra en el presente.
Mustafa lo sabe y con la cara recién lavada y un pedazo de pan aun caliente hecho en la mano se pierde montaña abajo en dirección a la escuela sonriendo. Con cada uno de sus pasos Hansala se aleja de la tristeza.
June 04 Bienvenido a Hansala (1)Desde que empecé este espacio hace mas de un año, nunca falte a la cita semanal con mis compañeros de viaje de este espacio a pesar de a menudo encontrarme en lugares remotos. Eso es precisamente lo que tiene el ser blogero de viajes y utilizar la excusa “estuve fuera” para no escribir, resulta tan pobre como paradójica.
Y a pesar de todo es la excusa que tengo, porque durante dos semanas mis huesos han dormido sobre una alfombra en una modesta casa de una aldea en las montañas de Marruecos, sin agua ni electricidad y en donde la verdadera medida del progreso no era el acceso a Internet sino la llegada del frigorífico.
Sin embargo es sorprendente lo fácil que uno se acostumbra a prescindir de lo que nos parece imprescindible y a cambiar la comodidad solitaria por la incomodidad compartida, el derroche de agua y comida por el plato comunitario y la gota aprovechada al máximo y la pantalla del ordenador de 15 pulgadas por la pantalla gigante del firmamento cuando cae la noche.
Esta aldea Berebere se llama Hansala y sus 170 familias viven desperdigadas por las montañas en medio de una frondosa vegetación y un paisaje verde muy diferente del que uno normalmente asocia con Marruecos. Me cuentan que la lluvia abundante hace los caminos de tierra impracticables durante gran parte del año.
Afortunadamente el sol me acompaño durante mi estancia y me permitió desplazarme a pie montaña arriba para visitar a Hussein, tomar un te de menta (Tan azucarado que hacia chirriar los dientes) con Isa y visitar la escuela donde cada día dos turnos de niños de todas las edades aprenden a leer y a escribir.
El resto de mi jornada transcurría tranquila en la casa de Said, un hombre que con la inteligencia propia de los que dependen de ella para sobrevivir, aprendió español en los libros traídos por la ONG española ‘Solidaridad directa’ y escuchando la radio española en su pequeño transistor.
“Que es lo contrario de perezoso?” me pregunta en medio de nuestra conversación sobre la vida de los inmigrantes en España, “Trabajador” le contesto, “Y entonces, que es diligente?” le miro sorprendido por la exactitud de su vocabulario y admito contrariado que su ‘contrario’ es mas apropiado que el mio.
Sentados en las alfombras de su casa que de día se convierten en el mobiliario único del salón y de noche en las camas del dormitorio familiar, le explico lo que es un ‘refrán’ en castellano y su uso adecuado.
Su mujer Hafida aparece portando una mesa de madera como si fuese una bandeja y sobre ella, varios vasos de te, pan recién horneado, aceite y frutos secos. Con un gesto agradezco la generosidad, sobre todo sabiendo que en casa de Said con diez bocas que alimentar, esto supone un festín.
“Mas vale que sobre que no que falte” exclama Said con una media sonrisa mientras moja el pan en el aceite.
May 15 Vuelta a puertoSon las ocho de la manana, lo ultimo que recuerdo de la noche anterior es mi regreso al camarote ligeramente golpeado por las copas de vino en la cena, el champan durante el espectuculo de patinaje sobre hielo ,los mojitos en el bar tropical y los combinados en el club con decorado egipcio y musica disco. Compruebo a eso de las tres de la manana que la dinamica en alta mar no es tan diferente a la de tierra firma y como en cualquier noche que se precie, a eso de las tres de la manana , siento ese hambre que no es mas que una llamada de auxilio de mi estomago pidiendo algo solido para contrarestar el mar alcolico que a duras penas contiene. Y como en tierra, en este crucero hay tambien un lugar abierto toda la noche con pizzas recien hechas en el que hago escala antes de dirigirme a mis aposentos. Es tarde pero no importa, mientras el crucero navega sin apenas moverse por las aguas del Atlantico, no tengo razon para levantarme temprano manana… …O eso creia yo, a las 8:30 alguien golpea la puerta del camarote y me invita a salir a realizar el obligatorio ejercicio de seguridad. Podria haberme sobresaltado la interrupcion brusca de mis suenos marinos, pero tanto el barco como mi cabeza se mueven demasiado como para pensar en nada mas que no sea mantenerme en posicion vertical. El hombre me coloca un chaleco salvavidas enorme sobre mi cabeza y me ordena que vaya al nivel 6 (o era el 16?) indicandome el camino de popa (o era proa?) para que me uno al resto de los viajeros. Apenas llego a estribor (O es babor?) veo impotente al grupo perderse en la distancia varios pisos por debajo de mi ,listos para el ejercicio, con sus chalecos. Solo me queda rezar para que no naufraguemos porque despues de haberme perdido las instrucciones de seguridad en caso de hundimiento, y con esta resaca que no me deja pensar, tendria las mismas posibilidades de salir con vida que el maquinista del Titanic. El capitan del barco me habia dicho el dia anterior en el computerizado puente de mando, mas paraecido a la sala de operaciones de una nave de Star Treck que al clasico espacio coronado por la rueda del timon de Madera, que la razon por la que la gente elije viajar en crucero no es el lujo, sino la necesidad de todo ser humano de conectar mejor con nuestro planeta. Despues de varios dias en el oceano, uno es capaz de comprender la inmensidad del mar en el que incluso el crucero mas grande del mundo es tan solo un punto invisible en el azul infinito de las aguas. Sentado en la proa (O era la popa?) del barco mas grande del mundo soy solo un punto casi invisible dentro de este enorme cascaron.. un insignificante punto con una resaca de alta mar. May 05 Todos a bordoTodo estaba listo para el bautismo del crucero más grande del mundo, las cámaras de televisión atentas a la clásica botella de champán que se hace pedazos contra el casco de la embarcación y los pasajeros y la tripulación listos para recibir con aplausos el momento esperado.
La tradición del bautismo de los barcos es tan antigua como la navegación misma y data de tiempo de los vikingos 4000 años atrás cuando en una ceremonia ligeramente más salvaje, se sacrificaba una persona y se bautizaba el barco con su sangre.
Más tarde se sustituyo la sangre por el vino dentro de lujosos recipientes y ya en el siglo pasado el Champán hizo su aparición en las botaduras de barcos en Inglaterra como liquido preferido para esta ceremonia.
La botella sujeta por un cable golpea con fuerza el barco y en lugar del ‘CRASS’ de vidrio roto se escucha el ‘PLONK’ del fracaso cuando la botella intacta rebota sin quebrarse.
Los que saben de esto dicen que el que no se rompa la botella es un mal presagio…lo que menos necesito ahora a punto de subirme a bordo en su viaje inaugural es un mal presagio pues desde este mismo puerto en el sur de Inglaterra, Southampton, salio rumbo a Nueva York hace casi un siglo, el que entonces era el barco de pasajeros mayor del mundo…¿Su nombre? Titanic!
Tan pronto como entro en el ‘Independence of the seas’, mis supersticiones desaparecen, entre otras cosas porque uno se olvida inmediatamente de que estás en un barco. Con una extensión equivalente a tres campos y medio de fútbol. 160 mil toneladas de peso, quince pisos de altura y una calle central flanqueada de tiendas , bares, restaurantes, peluquerías y hasta un teatro con capacidad para 1300 personas, más que un barco esto es una verdadera ciudad flotante.
Es la hora de la cena de gala y vestido de smoking y con pajarita me dirijo, junto con otros 1500 invitados elegantísimos, hacia el comedor central de tres pisos coronado con un gigantesco candelabro de lágrimas de cristal.
El resto de la travesía os la cuento la semana que viene que se me queda fría la sopa de langosta…
April 25 Bienvenido a Sarajevo“El día en que los visitantes dejen de preguntar sobre la guerra empezaremos a creernos que tenemos futuro”. Nunca olvidare esta frase que anos atrás me dijo un taxista de Sarajevo con evidente enfado cuando hice un comentario sobre uno de los edificios destruidos hace cuatro anos en mi primera visita a la ciudad.
Desde entonces cuando regreso no pregunto sobre la guerra y apenas cojo taxis (nada personal, simplemente prefiero los desvencijados tranvías). No es que los habitantes de Sarajevo se nieguen a hablar del pasado, al contrario, su fama de conversadores no deja fuera el tema de la guerra con historias que combinan relatos heroicos y desesperados con otros macabros aderezados con toques de humor negro del tipo que solo a los que de verdad han sufrido se les esta permitido contar.
Lo que quería decir el taxista, con mucha razón, es que a más de12 años del final del conflicto quizás ya era hora de empezar a ver a Sarajevo con los ojos en el presente.
Después de un largo y penoso viaje, por fin “la Jerusalén de Europa”, como se le denomino por su tolerancia religiosa – Musulmanes, cristianos ortodoxos, católicos y judios rezaban pared con pared- aparece otra vez reconstruida y en forma, preparada para seducir de nuevo al mundo con su amalgama de mezquitas, iglesias, edificios Austro-Húngaros y ejemplos de arquitectura socialista de dudoso merito.
Afortunadamente, algo que no perdió en este largo trayecto fue su personalidad, presente cuando uno saborea un café turco espeso como el alquitrán, en las viejas kafanas de Bascarsija, cuando devora cevapi, especialidad local de carne sazonada, en pan recién horneado, o se deja seducir por la disposición de los habitantes de Sarajevo a hacer de la noche una extensión natural del día en bares y locales llenos de humo de tabaco y conversación.
Caminando por las calles adoquinadas en los alrededores de la zona antigua, el repicar de los martillos sobre el metal que sale de las pequeñas tiendas del bazar otomano te invita a mirar dentro. Allí, en una rudimentaria mesa de trabajo, los artesanos esculpen el metal de la misma manera que siempre lo hicieron. Bandejas de estaño decoradas , juegos de cafe de cobre y en un guiño al instinto de supervivencia de los habitantes de Sarajevo, hasta las carcasas de los proyectiles que destruyeron la ciudad se convierten ahora en delicados objetos decorados con motivos florales.
Pero Sarajevo no es solo tradición. A la misma hora en que muchos de sus habitantes acuden a una de las mezquitas de la ciudad a orar y los ancianos ejercitan el cerebro en partidas de ajedrez al aire libre con fichas gigantes y discusiones de igual tamaño, en el nuevo Sarajevo otros jóvenes se dan cita en las terrazas de los bares y en galerías de arte para discutir sobre literatura, cine y música.
Moderna y tradicional en su carácter, Otomana y Austro-Húngara en su arquitectura, sufrida y optimista su gente, dinámica y pausada en su ritmo, Sarajevo es hoy, como siempre lo fue, un lugar de encuentro en el que los opuestos se atraen.
April 13 Alasitas“Compre señorcito y si tiene fe verá como en un año se habrá cumplido sus sueños”. Así me decía el tendero de uno de los muchos puesto de miniaturas en el mercado de Alasitas en Sucre, Bolivia.
Delante de mi todo un muestrario de réplicas exactas a pequeño tamaño de casas, coches, fajos de billetes, pasaportes, lavadoras y computadores personales entre otros objetos.
Alasitas es un mercado de sueños en donde las aspiraciones y los deseos de los bolivianos convergen en una mezcla de superstición y religiosidad en la que miles de personas dejan aparcada la realidad y se zambullen en un mundo donde lo mágico y lo irracional parece posible.
Nada mejor para conocer las aspiraciones de los bolivianos menos afortunados que echar un vistazo a los objetos del puesto de doña Rosita: Tablas de planchar, una caja de herramientas, títulos universitarios, una furgoneta de reparto…estas miniaturas son el reflejo a pequeña escala de los modestos sueños de estas personas que no son otros que un hogar, un trabajo, o la posibilidad de tener una educación.
“Llévese una de estas maletas y tendrá el futuro asegurado” me asegura Rolando, abriendo una pequeña maleta con dinero en todas las divisas, tarjetas Visa, American Express, certificado de salud, títulos de propiedad y un flamante diploma de ingeniero.
“De verdad que esto funciona?” le pregunto un tanto incrédulo, “Seguro” me responde, “Usted ponga su nombre nomás en el titulo y verá como le admiten en la universidad el año próximo”.
Una vez echa la compra es necesaria la bendición de los pequeños objetos por parte del vendedor y en presencia de la imagen de la virgen de Alasitas para completar el ritual y asegurar que las miniaturas se transformen en las replicas a tamaño natural de los objetos deseados.
Las historias de gente que hizo realidad sus sueños circulan por los puestos animando a otros a probar suerte. Otras historias menos afortunadas como la de las dos ‘Cholitas” (Indígenas del altiplano) que emigraron a USA y se llevaron consigo una maletita llena de dólares de papel con la esperanza de que allí sus sueños de una vida mejor se hicieran realidad.
Desafortunadamente, los servicios de aduanas de Estados Unidos no saben lo que es la magia y en nombre del inflexible y a menudo absurdo, brazo de la ley fueron enviadas las dos a prisión acusadas de llevar dinero falso.
Siguiendo los consejos de Rolando, en Alasitas compre una ‘maleta de la suerte’, una casa y un ordenador ‘Mac’ hecho de plomo. La casita y el ordenador los puse como adorno en una estantería y me olvidé de ellos.
Hoy no puedo apartar la vista de estos minúsculos objetos recién me percaté que hace menos de un mes me compre un piso y en este momento estoy escribiendo estas líneas en mi flamante nuevo ordenador Mac.
No puedo esperar a volver a Sucre para darle las gracias al señor Rolando y a Alasitas.
April 01 Sevilla en primavera
Tan pronto como el domingo de resurrección llega a su fin, los sevillanos doblan con esmero las túnicas, almacenan respetuosamente los ornamentos religiosos, y guardan con nostalgia los capirotes en sus armarios hasta el año que viene.
A la vez, de reojo observan, en el otro cajón, los trajes de corto, sus sombreros de ala ancha, sus zajones y sus chaquetillas de montar, mientras que las mujeres les quitan el plástico protector a los trajes de lunares y volantes y desempolvan las mantillas y las peinetas.
Del negro al arco iris y del culto religioso al culto profano, de la semana santa a la feria de abril, en menos de un mes que cada año define Sevilla y su delicioso gusto por la parafernalia.
Los sevillanos esperan ansiosos el día del alumbrado en el que 22.000 bombillas se encienden a la vez abriendo así la pasarela de la feria por donde desfilaran caballos andaluces, mujeres enseñando la ultima tendencia en trajes de faralaes, tipos de dinero con casetas privadas donde convidar a jamón y vino fino a sus amistades y clientes y hordas de turistas que se lo llevan todo en la memoria de sus cámaras digitales,
Y mientras el recinto de la feria se prepara, el centro histórico de Sevilla toma aliento en sus calles oliendo a incienso y cubiertas aún de cera derretida de los cirios de los nazarenos, como si a la ciudad necesitara más tiempo para realizar la transición de las marchas fúnebres a las sevillanas.
Las plazas del centro le ceden el protagonismo a otra plaza, la plaza de toros de la Real Maestranza en donde el murmullo de los entendidos y el olor a puro, acompañan cada día la muerte de seis toros que durante la feria sufren su particular calvario.
En otra plaza decorada con azulejos, la plaza de España, una pareja de recién casados pasean de la mano minutos después de prometérselo todo.
En los bares de Triana ,se beben cañas y se tapea sobre las cabezas vacías de las gambas en el suelo entre servilletas de papel y pitas de aceituna.
Dos remeros en una piragua cortan el agua del río Guadalquivir con movimientos rítmicos; al fondo la Torre del oro refleja los rayos oblicuos del sol del atardecer.
Y con la extraña lucidez que da una copa de fino, uno se pregunta porque no serán así todas las ciudades.
March 21 Semana Santa en Sevilla 1No hay lugar en el mundo durante Semana Santa tan especial como Sevilla. Así, con esta afirmación tan categórica, empiezo este blog que es más bien una declaración de amor hacia una ciudad que por estas fechas me sigue enamorando tanto como la primera vez que la visité hace más de 20 años. Aclaro que no soy una persona religiosa, pero las celebraciones de Semana Santa en Sevilla tienen que ver más con la emoción que con la devoción y cualquiera independientemente de sus creencias, es capaz de sentir este derroche de sensaciones que Sevilla regala a los que se acercan en esta semana mágica. Para empezar, la Semana Santa marca aquí el inicio de la primavera y la primavera en Sevilla es sinónimo de felicidad plena; los sevillanos toman las calles, que ya no dejaran hasta septiembre, y la ciudad entera se llena de un perfume único de naranjas y azahar. Desafortunadamente, este año, la felicidad de los sevillanos fue menos, pues la lluvia y el frío, tan inusuales en esta época en Andalucía, impidieron la sálida de muchas de las procesiones. Pero cuando el tiempo lo permite y las procesiones (o hermandades como se llaman aquí ) recorren los callejones con sus ejércitos de penitentes (nazarenos) sosteniendo los cirios que derraman la cera en el suelo y las imágenes de las vírgenes, mecidas en los hombros de fornidos porteadores (costaleros), van quemando incienso a su paso, los callejones estrechos de Sevilla se convierten en embriagadores pasadizos. En la calle no se cabe. Todo el mundo, sevillanos y no sevillanos estamos aquí de un lugar para otro siguiendo los recorridos de las cofradías ayudados de mapas y entre Virgen y virgen, recargando energía consumiendo cañas y tapas en alguno de los bares repletos de gente. Es increíble como en Sevilla se pasa del silencio cerrado y el respeto profundo al paso de Nuestra señora, a la algarabía y el chascarrillo ante la visión de un plato de jamón ibérico recién cortado. Una fauna urbana única en el mundo, los capillitas, disfrutan de su momento estelar del año comparando las cualidades escultóricas de tal o cual paso , desglosando la historia de los bordados del manto de la Esperanza de Triana o admirando la transparencia de las lágrimas del Cristo de los gitanos. Son el equivalente a los geeks de la informática , solo que en lugar de encerrarse en su habitación comparando aplicaciones, escudriñando nuevo software o compartiendo información con su red social, se echan a la calle y durante una semana se zambullen en este mundo virtuoso (que no virtual ) de devoción. Nada mejor que un amigo capillita para descubrir los secretos de la semana santa Sevillana y nada mejor que este espacio para que yo os los cuente a vosotros en la segunda parte de este blog de semana santa la semana próxima. March 12 Preparando el viajeEsta semana en lugar de compartir secretos de mis viajes, voy a compartir con vosotros el preludio de cada viaje y de paso espero que encontréis en estas líneas algún consejo que os sirva en la preparación de vuestras escapadas.
Y es que desde el principio de este blog, muchos de vosotros me habéis preguntado en vuestros mensajes cual es el destino perfecto que se debe hacer para sacar el máximo partido al viaje y como hacer que nuestros recuerdos plasmados en papel fotográfico o en la pantalla del ordenador sean al menos tan espectaculares como lo que disfrutamos en el lugar de destino. Nada mejor entonces con las vacaciones de Semana Santa a la vuelta de la esquina para compartir con vosotros algunas de mis rutinas a la hora de planear el viaje. La literatura como compañera- Leer un relato de viaje sobre el lugar a donde vamos, un articulo, en el periódico un reportaje en una guía , es el equivalente a jugar con ventaja y cuanto mas sepamos del destino mas provecho podremos sacar de el. Participa de lo popular - Siempre que sea posible participa de los eventos que tengan lugar allí donde vayas porque es la mejor forma de entender las sociedades a las que vamos. Así que bien es una celebración religiosa, unas danzas folclóricas, una corrida de toros, un rito pagano o un concurso local de belleza anímate (no necesariamente como concursante!) y participa del espectáculo.Ligero de equipaje - El nivel de estrés en un viaje es directamente proporcional a la cantidad de equipaje. Una maleta pequeña bien organizada debería ser suficiente para un viaje de una semana. Además, viajar ligero te dará la oportunidad luego de traerte souvenires y recuerdos de tus periplos.Para los amantes de la fotografía un para de recomendaciones básicas pero que a menudo olvidamos. Date tiempo para mirar : Nunca mejor ocasión para tomar fotos que en vacaciones, no porque necesariamente viajemos a lugares exóticos, sino por que en vacaciones tenemos el tiempo necesario para mirar mejor y con más calma. Así abriendo los ojos veremos cosas y momentos que normalmente se nos escapan. El saber mirar es más importante que la mejor y más moderna cámara.Al que madruga…: En un lugar turístico repleto de gente el conseguir fotografías especiales tiene un precio. Se llama madrugar. Esa es la única forma de conseguir que el Taj Mahal conserve su misterio, el Coliseo romano te transporte al pasado o el mito de una playa desierta pueda recrearse en plena Costa del sol. Además de la ausencia de gente el amanecer te da la segunda mejor luz del día. La primera, para mi, es el atardecer. No hay nada como la caída del sol para lograr captar la atmósfera de un lugar.Atrévete a experimentar : Usa los controles manuales de tu cámara (si los tienen) para conseguir efectos creativos; toma fotos con poca luz, busca ángulos diferentes, intenta captar el movimiento...en una frase diviértete con la cámara y piérdele el respetoMarch 02 Adios a TúnezUna carretera estrecha ligeramente elevada se pierde en el horizonte. A ambos lados una extensión interminable de desierto hasta donde la vista alcanza. Que sentido tiene elevar una carretera construida sobre la superficie mas plana del planeta? Cuando me bajo del coche lo entiendo: la carretera no esta construida sobre el desierto sino sobre un gigantesco lago salado hoy prácticamente seco. Choot El Cherit es su nombre y 5000 Km. cuadrados su extensión. Mas difícil es describir sus colores: la sal, y los minerales combinados con los reflejos del sol sobre la superficie crean una paleta que va desde el blanco luminoso, al rosa y el ocre hasta llegar al color naranja intenso. De vuelta en dirección a la capital, observo una cría de camello atada a un poste junto a una pequeña casa. Aparco el coche para acariciarlo pensando que se trata quizás de la mascota de la familia. Un hombre con cara de pocos amigos me pregunta por señas si lo quiero comprar. Cuando le muestro con una sonrisa las pequeñas dimensiones de mi coche, saca un machete y me hace entender que no tengo que comprarlo entero sino solo una parte. Comprendo en ese momento que el pequeño camello no es sino carne y el señor malencarado un carnicero. Digo que no con la cabeza y me voy de allí con el remordimiento de saber que el animal será sacrificado mas tarde pero al menos con el consuelo de que no seré yo el que lo condene. Una vez en Túnez decido seguir unos kilómetros mas hasta la ciudad costera de Sidi Bou Said. Después de la intensidad de los colores ardientes del desierto, los azules de Sidi Bou Said tienen el mismo efecto sobre mi mente que el de una crema hidratante aplicada sobre la piel quemada por el sol. El olor a mar y la algarabía de la gente de este lugar de recreo para los tunecinos es un regalo después de la polvareda de la carretera. El olor a jazmín que sale de los ramilletes de los vendedores ambulantes transportados en cestas de mimbres sobre sus cabezas, es la guinda en la tarta en esta ciudad de postal. February 21 Una isla en el desiertoAlgunos lugares son atractivos simplemente por sus nombres. Djerba en la costa meridional de Túnez, es para mi uno de ellos. Más aun porque este nombre, que pronunciado en castellano suena como Yerba, con sus correspondientes evocaciones de frescor, naturaleza, e intenso color verde, es el nombre de una isla en medio de un país desértico.
A decir verdad no hay mucha hierba en Djerba, más bien arena, piedras y un sol abrasador que fulmina cualquier amago de vegetación no propia de los rigores del clima desértico.
A Djerba se llega cruzando los escasos kilómetros que la separan del resto del país en un pequeño ferry. Una vez allí, uno tiene que estar preparado para las sorpresas.
La primera sorpresa surge en forma de decorado natural de película. En las antiguas cuevas trogloditas de Matmata, visitantes del futuro estuvieron aquí antes que nosotros: R2D2 y C3PO, los inolvidables robots de ‘La guerra de las galaxias’ caminaron torpemente por esta misma arena cuando Georges Lucas rodó aquí algunas de las escenas de la primera de sus películas allá por los anos 70. Hoy, estas cavernas han sido reconvertidas en un espartano hotel y por su bar. y restaurante pasan cada día miles de turistas deseosos de seguir la pista a Dar Vader.
No deja de ser sorprendente que la visión que este director imagino para una película futurista fuera precisamente este asentamiento berebere de cientos de anos de antigüedad.
La segunda sorpresa es el encontrar aquí en un país musulmán, una de las sinagogas más antiguas de África y lugar de peregrinación para judíos en todo el mundo. Según me acerco en el coche a la sinagoga de El Ghriba , controles en la carretera me obligan a disminuir la velocidad y guardias de seguridad me invitan a aparcar a bastante distancia del templo. Antes de entrar paso por un detector de metales y mi mochila es inspeccionada. A primera vista, las precauciones parecen excesivas, mas tarde, cuando me cuentan que en el 2002 un camión cargado de gas se estrello contra la sinagoga en una ataque suicida matando a 21 personas, las medidas de seguridad parecen cobrar sentido.
La tercera sorpresa viene de la mano de otros templos. En el horizonte se levantan unas mezquitas inmaculadas de una arquitectura completamente diferente a la que he observado en otros países musulmanes, exclusiva de la isla de Djerba. Las formas redondeadas sin aristas y el blanco perfecto de las paredes encaladas les dan un aspecto irreal, como si se tratase de una tarta de boda desprovista de adornos.
Un perfecto espacio minimalista en donde relajarse y preparar el cuerpo y la mente para las próximas sorpresas que nos aguarden en esta isla mágica.
February 10 Los secretos de Albania (segundo)La reputación, sobre todo si es mala, es algo que se pega a la piel como si fuera un tatuaje y a pesar de que la realidad la contradiga, es prácticamente imposible hacerla desaparecer. En esto pienso cuando sentado en uno de los cafés del Bloco (Antigua zona de Tirana reservada a los miembros del partido y hoy lugar de modernos cafés y tiendas) observo a la gente pasar. A pesar de la mala fama que acompaña a los albaneses en Europa, en pocos lugares a los que he viajado he encontrado tanta hospitalidad como en Albania. Si sacas un mapa alguien vendrá rápidamente a preguntar si estas perdido, cuando digo en mi rudimentario italiano (El italiano es prácticamente la segunda lengua aquí) que sólo busco tal o cual restaurante, alguien saca un móvil para reservar una mesa y un matrimonio joven me ofrece llevarme en su coche. Me olvido de los prejuicios y guiado por mi instinto y el sentido común, me monto en el coche con ellos. Esa misma noche me invitan al cumpleaños de uno de sus amigos en un moderno local llamado Buda Bar y la única mala cara de la noche es cuando intento pagar mis bebidas: “ni hablar” me dice uno de ellos: “Estás en nuestra casa”. Una buena cena y varios tragos después me despido entre abrazos de mis nuevos amigos más ebrio de generosidad que de aguardiente. Con una lista de lugares ‘imprescindibles’ hecha por mis amigos tomo una autobús hacia la costa. En Drymades encuentro playas desiertas rodeadas por montes de olivos bañadas por el mismo mar Iónico que baña la isla griega de Corfú. En medio de este paisaje idílico, un recordatorio de la paranoia del dictador Enver Hoxha: No hay una playa, una colina un campo en Albania libre de bunkers. Mas de seiscientos mil de estos iglúes de cemento fueron construidos en los años setenta para proteger al país de una posible invasión. Hoy estas estructuras de hierro y cemento reforzado imposibles de destruir, permanecen como legado de un hombre que aisló Albania del mundo (Separándose incluso de sus vecinos comunistas de Yugoslavia y rechazando a sus camaradas rusos y chinos) y llevo al país a la miseria. En la ciudad de Girokastra, un espectacular castillo de piedra oscura corona esta joya de la arquitectura otomana. Esta ciudad fue declarada por Hoxha ciudad museo (Por tratarse de la ciudad en donde nació) y gracias a ello conservó algunas de las antiguas construcciones desaparecidas hace mucho tiempo en el resto de Albania. Uno de mis nuevos amigos, entre tragos me advirtió antes de dejar a Tirana: “No puedes irte de Albania sin haberte reflejado en su pupila azul”. Tal demostración de poesía me dejó tan sorprendido por las cualidades líricas del aguardiente albanés como confundido por el significado de su consejo. Mientras miro fijamente intentando ver el fondo del manantial conocido como “El ojo azul” entiendo que no era poesía, sino simplemente la descripción de este mágico lugar en medio del bosque. A más de 50 metros de profundidad las aguas del manantial son propulsadas hacia arriba creando en la superficie un circulo de un intenso azul en el centro rodeado de otro circulo mayor de color turquesa. Pupila y iris formando un ojo de un azul perfecto. Que mejor manera de decir adiós a Albania que con un guiño. January 31 Albania olvidada (primero)Cuando embarqué en el pequeño camarote del barco en el puerto de Bari en el sur de Italia, era de noche y estaba en el llamado primer mundo. Cundo me desperté ya había amanecido y ante mi tenia una visión del tercer mundo…todo esto sin necesidad de abandonar Europa.
Buscando instintivamente un cartel que dijera algo así como ‘Wellcome to Albania’ ,rastreo con la mirada el puerto de Durres. En lugar de cartel, una gran montaña de hierros retorcidos, chatarra y autos desvencijados me dieron la bienvenida. Yo que soy optimista por naturaleza, en lugar de interpretar este desolador primer encuentro como una mala señal, percibí las puertas abiertas de los coches apilados unos sobre otros como una invitación cordial, unos miembros abiertos de par en par ofreciéndome un oxidado e imaginario abrazo.
Así es Albania, un país olvidado en el corazón de Europa, destrozado por cuatro décadas del comunismo más desquiciado, ridiculizado por sus vecinos y con una reputación de hogar de traficantes, criminales y prostitutas, que sin embargo te recibe con los brazos abiertos con la inocencia de una gente que se siente sorprendida y secretamente orgullosa de que alguien se tome la molestia de visitarles.
Desde Durres a la capital Tirana, tomo un taxi y me dirijo por la única autopista del país (Un trayecto de alrededor de 50km). Mujeres acarreando leña atraviesan la autopista mientras que un hombre montado en una bicicleta desvencijada adelanta a un carro cargado de fardos de paja tirado por una mula famélica. El conductor del taxi me mira de reojo por el retrovisor y mientras sonríe me dice: “Bienvenido a Albania”.
En la plaza central de Tirana, la imponente estatua de Skanderberg (El héroe nacional que resistió los avances del imperio Otomano en el siglo XV) mira de frente al soberbio mosaico revolucionario que adorna el museo nacional. En la gigantesca plaza construida al más puro estilo comunista, cientos de mercedes desvencijados sortean los cientos de baches que compiten por el dominio del suelo con el mismo asfalto.
En cada esquina de la plaza docenas de cambiadores de dinero que con prehistóricos fajos de Leks (la moneda albanesa), aguardan a los turistas (Prácticamente inexistentes) y a los albaneses que vuelven del extranjero para cambiarlos por euros, dólares o cualquier otra divisa.
El alcalde de Tirana, Edi Rama es un artista plástico y una de sus medidas mas pintorescas (nunca mejor dicho!) fue revestir gran parte de los bloques de edificios en Tirana en una verdadera paleta de vibrantes colores.
Según el, el color es vida y la mejor forma de vencer el pesimismo es a través del color. Una politica llena de buenas intenciones, que hace al visitante mirar hacia arriba para contagiarse del optimismo multicolor, aun a riesgo de meter el pie en una zanja, tropezar con el asfalto levantado o doblarse el tobillo en un pavimento que sin duda es aun en blanco y negro.
January 21 China mira al futuroUno de los clichés más utilizados por los escritores de viajes es el clásico “Donde lo tradicional y lo moderno se encuentran”. Esta frase utilizada hasta la saciedad para describir la realidad actual de muchas ciudades asiáticas, se queda corta cuando hablamos de Shangai; aquí no solo lo moderno se encontró con lo tradicional, sino que a golpe de rascacielos y autopistas, la modernidad le dio una patada en el trasero a la tradición. Paseando junto con otros 15 millones de personas, por el paseo marítimo (O mejor dicho fluvial, pues esta construido en las riberas del río Huangpu) conocido como el Bund, las amalgama de edificios de rutilante aire europeo nos recuerda el pasado colonial de la ciudad. Desde aquí, mirando la isla de Pudong con sus construcciones futuristas, más propias de un parque de atracciones que un ciudad, es difícil acostumbrase a la idea de que uno se encuentra en un país de cultura y tradiciones milenarias. También desde aquí, es difícil conjugar la visión más contemporánea de la china comunista inaugurada en 1949 en esta metrópolis del capitalismo en donde el dinero es el nuevo líder y los rascacielos de cristal los nuevos templos. Es cierto que quedan algunos barrios en donde rescatar memorias del antiguo Shangai con sus casa de maderas y amplios tejados decorados y sus pequeños negocios familiares con olores, sabores y el ritmo pausado de otro siglo, pero en una ciudad que crece a ritmo desaforado apenas queda ya sitio para la nostalgia. Cuando llego a la capital Beijing pienso que si Mao levantara la cabeza y viera en lo que quedo su revolución , seguramente se le borraría expresión de satisfacción que exhibe en su mofletuda cara en la icónica imagen ( Visto de cerca me recuerda a los personajes pintados por Botero) que preside la entrada a la ciudad prohibida en Beijing en la plaza de Tianamen. Pasando por un arco debajo de su fotografía, entro a un mundo desaparecido. Durante mas de 500 años la ciudad prohibida, llamada así pues la entrada a su perímetro no estaba permitida a las personas comunes, fue el corazón del imperio chino y centro de poder de las dinastías Ming y Qing. Hoy es el principal complejo turístico en donde asomarse a la época de esplendor de la era de los emperadores. Hablando de emperadores, no puedo evitar pensar que en cualquier momento de uno de los opulentos palacios va ha salir corriendo con su traje de seda y su cabeza rapada el pequeño Puyi, el que fuera el ultimo emperador Manchú, coronado cuando tenía sólo tres años, y que quedo inmortalizado por Bertolucci en la sensacional película ‘El último emperador’. Una gran oportunidad de ver a través del cine una China imperial que se resistía a morir recluida tras las gruesas murallas de la ciudad prohibida. El emperador Puyi que durante su reinado gobernó sobre 500 millones de súbditos y gozó de la idolatría propia de su condición divina, acabó sus días en el olvido trabajando como jardinero en el jardín botánico de Pekín hasta su muerte en 1967. Toda una caída de gracia, en este país sin mesura que borrando su pasado a manotazos, cabalga montado a lomos del capitalismo rumbo a el futuro sin mirar atrás. January 10 La Gran Muralla ChinaDicen que la muralla china es la única construcción realizada por el hombre que es visible desde el espacio.
Mientras estoy sobre ella, miro hacia el cielo, me atuso el pelo y sonrió en caso de que alguna cámara instalada en uno de los satélites circundando nuestro planeta este tomando fotos.
No hace falta irse tan lejos para apreciar la magnitud de una de las maravillas de la humanidad. Desde uno de sus puntos más elevados, la muralla se extiende retorciéndose como una serpiente por las crestas de la montaña. Su trazado infinito, pues no se aprecia a simple vista si en realidad tiene final, esta interrumpido únicamente por torreones defensivos que sirven de pausa, como si se tratara de comas en una frase que nunca termina.
No creo que ni siquiera ‘El quijote’ escrito como un solo renglón fuera suficiente para llenar los siete mil trescientos kilómetros de extensión de la Gran Muralla.
Se dice que la gran Muralla fue construida para impedir que los invasores atravesaran las fronteras del imperio chino. A pesar de su gran extensión, su escasa altura, no la convierte en una muralla infranqueable. Leo en el libro de viaje que llevo conmigo que la idea era impedir las invasiones a caballo de las tribus del norte y los Manchues.
Me asomo a ambos lados de la muralla y al ver la escarpada montaña sobre la que esta construida me asombro que alguien pudiera ni siquiera contemplar la posibilidad de llegar hasta aquí en caballo. A no ser, claro esta, que usaran el teleférico que me llevo a mi hasta los más de mil metros de altura en donde me encuentro.
El aparato se ve viejo y oxidado pero no tanto como ser de la dinastía Qui.
Por alguna razón apenas hay turistas hoy, normalmente vienen en oleadas traídos hasta aquí por autobuses en excursiones turísticas. La hora de comer es el momento ideal para pasear por sus piedras y subir y bajar sus irregulares escaleras. De manera instintiva y quizás por aquello de mostrar respeto a tan antiguas piedras (La construcción de la muralla data del siglo III antes de Cristo) elijo el blanco en negro.
Después de una ascensión de varios kilómetros y mientras recupero el aliento, me encuentro con un anciano que a pesar de parecer mas de cien anos, me sonríe jovial mientras fuma de su pipa. Creo que este debe ser su pasatiempo favorito, subir cada día hasta aquí para disfrutar del gesto de sorpresa de los turistas que llegamos sin aire cuando lo vemos aquí arriba.
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