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June 20 Hansal (2)Hansala no es hoy la misma aldea que era hace 4 años.
Entonces Hansala era un lugar sumido en la tristeza mas profunda después de que doce de sus jóvenes perdieran la vida en el mar intentando cruzar el estrecho en busca de un futuro mejor.
Como en cientos de intentos antes que el suyo, las corrientes del estrecho, las pateras sobrecargadas de hombres desesperados que sin haber visto nunca el mar se lanzan a cruzarlo y la falta de escrúpulos de los traficantes humanos, conspiraron para llevar la embarcación al fondo del mar.
Días mas tarde el mar escupió 35 cuerpos en la playa de Rota, en el sur de España. Doce de ellos eran de Hansala.
Hafida amasa la levadura en una fuente de barro y coloca los panes circulares sobre un sarten calentada por el fuego de leña seca. A medida que se consumen las ascuas, el olor a humo se mezcla con el aroma a pan nuevo.
Mustafa y Najat se turnan sujetando la tetera de la que sale un chorrito de agua fría con el que se lavan la cara. Frotando con entusiasmo y sin jabón, esta agua que limpia y despierta a partes iguales, es el ritual diario de los niños de Hansala antes de ir a la escuela.
No siempre fue así, cuando el pueblo estaba sumido en la tristeza no había escuela ni razón para lavarse la cara apresurado en la mañana.
Rafael Quiroz y Violeta llegaron aquí hace 4 anos siguiendo el rastro de los ahogados para dar el pésame a las familias y ofrecerles su ayuda. Desde entonces y tras formar Solidaridad Directa, no han parado de ayudar. Gracias a ellos se ha construido en Hansala un dispensario medico, un sistema de riego y la escuela renovada ha vuelto a funcionar.
Ningún joven ha vuelto a intentar el cruce ilegal del estrecho desde que su labor empezó aquí.
Con cada cultivo que el agua nueva produce, el campo de Hansala demuestra su gratitud.
Con cada cabra que se incorpora al rebano con la ayuda de Soliradidad Directa, el mar se aleja mas y la tierra firme en donde viven no es tan áspera. Con cada beca que un niño recibe para ir a la escuela el futuro de Hansala se labra en el presente.
Mustafa lo sabe y con la cara recién lavada y un pedazo de pan aun caliente hecho en la mano se pierde montaña abajo en dirección a la escuela sonriendo. Con cada uno de sus pasos Hansala se aleja de la tristeza.
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