Rafael's profileEl Viajero Con-SentidoPhotosBlogListsMore ![]() | Help |
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April 13 Alasitas“Compre señorcito y si tiene fe verá como en un año se habrá cumplido sus sueños”. Así me decía el tendero de uno de los muchos puesto de miniaturas en el mercado de Alasitas en Sucre, Bolivia.
Delante de mi todo un muestrario de réplicas exactas a pequeño tamaño de casas, coches, fajos de billetes, pasaportes, lavadoras y computadores personales entre otros objetos.
Alasitas es un mercado de sueños en donde las aspiraciones y los deseos de los bolivianos convergen en una mezcla de superstición y religiosidad en la que miles de personas dejan aparcada la realidad y se zambullen en un mundo donde lo mágico y lo irracional parece posible.
Nada mejor para conocer las aspiraciones de los bolivianos menos afortunados que echar un vistazo a los objetos del puesto de doña Rosita: Tablas de planchar, una caja de herramientas, títulos universitarios, una furgoneta de reparto…estas miniaturas son el reflejo a pequeña escala de los modestos sueños de estas personas que no son otros que un hogar, un trabajo, o la posibilidad de tener una educación.
“Llévese una de estas maletas y tendrá el futuro asegurado” me asegura Rolando, abriendo una pequeña maleta con dinero en todas las divisas, tarjetas Visa, American Express, certificado de salud, títulos de propiedad y un flamante diploma de ingeniero.
“De verdad que esto funciona?” le pregunto un tanto incrédulo, “Seguro” me responde, “Usted ponga su nombre nomás en el titulo y verá como le admiten en la universidad el año próximo”.
Una vez echa la compra es necesaria la bendición de los pequeños objetos por parte del vendedor y en presencia de la imagen de la virgen de Alasitas para completar el ritual y asegurar que las miniaturas se transformen en las replicas a tamaño natural de los objetos deseados.
Las historias de gente que hizo realidad sus sueños circulan por los puestos animando a otros a probar suerte. Otras historias menos afortunadas como la de las dos ‘Cholitas” (Indígenas del altiplano) que emigraron a USA y se llevaron consigo una maletita llena de dólares de papel con la esperanza de que allí sus sueños de una vida mejor se hicieran realidad.
Desafortunadamente, los servicios de aduanas de Estados Unidos no saben lo que es la magia y en nombre del inflexible y a menudo absurdo, brazo de la ley fueron enviadas las dos a prisión acusadas de llevar dinero falso.
Siguiendo los consejos de Rolando, en Alasitas compre una ‘maleta de la suerte’, una casa y un ordenador ‘Mac’ hecho de plomo. La casita y el ordenador los puse como adorno en una estantería y me olvidé de ellos.
Hoy no puedo apartar la vista de estos minúsculos objetos recién me percaté que hace menos de un mes me compre un piso y en este momento estoy escribiendo estas líneas en mi flamante nuevo ordenador Mac.
No puedo esperar a volver a Sucre para darle las gracias al señor Rolando y a Alasitas.
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