Rafael's profileEl Viajero Con-SentidoPhotosBlogListsMore ![]() | Help |
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February 10 Los secretos de Albania (segundo)La reputación, sobre todo si es mala, es algo que se pega a la piel como si fuera un tatuaje y a pesar de que la realidad la contradiga, es prácticamente imposible hacerla desaparecer. En esto pienso cuando sentado en uno de los cafés del Bloco (Antigua zona de Tirana reservada a los miembros del partido y hoy lugar de modernos cafés y tiendas) observo a la gente pasar. A pesar de la mala fama que acompaña a los albaneses en Europa, en pocos lugares a los que he viajado he encontrado tanta hospitalidad como en Albania. Si sacas un mapa alguien vendrá rápidamente a preguntar si estas perdido, cuando digo en mi rudimentario italiano (El italiano es prácticamente la segunda lengua aquí) que sólo busco tal o cual restaurante, alguien saca un móvil para reservar una mesa y un matrimonio joven me ofrece llevarme en su coche. Me olvido de los prejuicios y guiado por mi instinto y el sentido común, me monto en el coche con ellos. Esa misma noche me invitan al cumpleaños de uno de sus amigos en un moderno local llamado Buda Bar y la única mala cara de la noche es cuando intento pagar mis bebidas: “ni hablar” me dice uno de ellos: “Estás en nuestra casa”. Una buena cena y varios tragos después me despido entre abrazos de mis nuevos amigos más ebrio de generosidad que de aguardiente. Con una lista de lugares ‘imprescindibles’ hecha por mis amigos tomo una autobús hacia la costa. En Drymades encuentro playas desiertas rodeadas por montes de olivos bañadas por el mismo mar Iónico que baña la isla griega de Corfú. En medio de este paisaje idílico, un recordatorio de la paranoia del dictador Enver Hoxha: No hay una playa, una colina un campo en Albania libre de bunkers. Mas de seiscientos mil de estos iglúes de cemento fueron construidos en los años setenta para proteger al país de una posible invasión. Hoy estas estructuras de hierro y cemento reforzado imposibles de destruir, permanecen como legado de un hombre que aisló Albania del mundo (Separándose incluso de sus vecinos comunistas de Yugoslavia y rechazando a sus camaradas rusos y chinos) y llevo al país a la miseria. En la ciudad de Girokastra, un espectacular castillo de piedra oscura corona esta joya de la arquitectura otomana. Esta ciudad fue declarada por Hoxha ciudad museo (Por tratarse de la ciudad en donde nació) y gracias a ello conservó algunas de las antiguas construcciones desaparecidas hace mucho tiempo en el resto de Albania. Uno de mis nuevos amigos, entre tragos me advirtió antes de dejar a Tirana: “No puedes irte de Albania sin haberte reflejado en su pupila azul”. Tal demostración de poesía me dejó tan sorprendido por las cualidades líricas del aguardiente albanés como confundido por el significado de su consejo. Mientras miro fijamente intentando ver el fondo del manantial conocido como “El ojo azul” entiendo que no era poesía, sino simplemente la descripción de este mágico lugar en medio del bosque. A más de 50 metros de profundidad las aguas del manantial son propulsadas hacia arriba creando en la superficie un circulo de un intenso azul en el centro rodeado de otro circulo mayor de color turquesa. Pupila y iris formando un ojo de un azul perfecto. Que mejor manera de decir adiós a Albania que con un guiño. Comments (4)
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