Rafael's profileEl Viajero Con-SentidoPhotosBlogListsMore Tools Help

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    October 13

    Diseño sueco

     

    Antes de que el otoño se nos escurra por los dedos y el invierno se instale con toda su crudeza y el país sea envuelto en una semi oscuridad durante meses, me escapo a Suecia buscando en su capital Estocolmo la magia de una ciudad de cuento que con su luz tenue y su aire fresco dilata los pulmones y alimenta la imaginación.

    Situada sobre 14 islas en el lugar en donde el lago Malaren se abre al mar Báltico, Estocolmo es una verdadera ciudad con vistas. Desde cualquier punto de donde se mire es espectacular con la naturaleza y la arquitectura compitiendo por nuestra atención.

    Tan limpio como el aire son las calles en esta ciudad en donde parece no haber espacio para la basura en los rincones, los espacios públicos desatendidos, las paredes cubiertas de graffiti, los mendigos durmiendo en las aceras. En esta nación la obsesión por el orden y el diseño de líneas diáfanas hace de los espacios públicos verdaderos catálogos de Ikea.

    Gente bella se pasea por las calles empedradas entre edificios puntiagudos perfectamente restaurados a menudo cargadas con bolsas de diseñadores rumbo a alguno de los bares de moda o cafeterías donde sentados en confortables sillones en las terrazas calentadas por estufas ven pasar a otra gente tan rubia, de ojos tan azules, tan moderna y tan bella como ellas mismas mientras se toman un chocolate caliente con crema.

    Ni tan bello ni tan rubio me siento también a observar y el atento camarero me ofrece un edredón de plumas para que me lo ponga sobre las piernas a donde el calor de la estufa no alcanza. Mas efectivo que el edredón para subir la temperatura corporal es la cuenta. Incluso para alguien como yo que vive en Londres una de las ciudades mas caras del mundo, los precios son sorprendentes.

    Grupos de adolescentes como salidos de revistas de moda se preparan para recibir la noche en alguno de los locales con djs de Londres o Nueva York. Madres modernas pasean a sus hijos en bicicleta por el carril dedicado a estos vehículos que atraviesa toda la ciudad. Intelectuales con gafas de pasta oscura charlan con artistas jóvenes en la cafetería del museo de arte moderno.

    Abrumado por tanta perfección busco refugio en un bar español con la esperanza de encontrar alivio en el desorden.

    Tan pronto como veo que hasta las tapas de jamón son de diseño, se que no hay escapatoria.

    October 05

    San sebastián de cine

     
     

    No hace falta excusas para visitar San Sebastián en el País Vasco; sus playas, arquitectura, su comida son suficientes razones para no perderse esta joya en el norte de España.

     

    Sin embargo cada año, a finales de septiembre, la ciudad desempolva la alfombra roja,  enciende los focos y se viste de gala por diez días durante su flamante festival de cine.

    Hoy en día los festivales de cine son como los hongos y parecen crecer en cualquier parte y con la misma velocidad.

     

    No hay capital que se precie que no tenga su festival pero como en todo, aun hay clases. Y el festival de Donosti (como se conoce San Sebastián por su nombre en vasco) es definitivamente de clase alta o mejor dicho de clase ‘A’, que es la categoría otorgada a aquellos festivales competitivos que presentan películas inéditas a concurso. En Europa, solo Cannes, Berlín y Venecia comparten este honor junto con San Sebastián.

     

    Aclarado la teoría, me lanzo a la práctica para explicar las razones por las que cada año hago un hueco en mi calendario en septiembre para alternar la butaca del cine,  a una media de dos o tres películas diarias, con las zambullidas en el mar cantábrico bien en compañía de surferos en la playa de Gros o codeándome con la gente fresa en la playa de la Concha.

    Por cierto, esta playa da nombre a los galardones del festival y nunca deja de despertar una sonrisa entre el numeroso contingente de cineastas argentinos cuando la actriz ganadora recibe la sugestiva distinción de ‘concha de plata’.

     

    Bromas del Cono sur aparte, lo mejor de San Sebastián durante el festival de cine es que si bien la ciudad lo recibe con los brazos abiertos, no se entrega y sigue manteniendo su ritmo sosegado, sin alterarse, como si el festival fuera un amante maravilloso que la hace feliz por unos días pero siendo consciente de que su presencia no le es indispensable para sentirse atractiva cuando se aleja.

     

    Así, en este entorno tranquilo, Woddy Allen pasea con su familia, Richard Gere se toma unas cervezas acompañadas con los pintxos (Así se llaman a las tapas en el norte de España) más exquisitos del mundo, Charlize Theron se deja seducir por la cocina vasca en alguno de los muchos restaurantes de lujo, o Willem Dafoe se pierde hasta altas horas de la madrugada en las discotecas con vistas a la playa.

     

    Acostumbrados a las cámaras incesantes de los paparazzi, y al asalto de los caza- autógrafos en otros festivales, aquí tienen esa rara oportunidad de ser normales y perderse entre la gente y a cambio nos da la oportunidad a nosotros de observar e incluso intercambiar unas palabras con ese director que admiramos o ver de cerca ese actor o actriz con la que sonamos.

     

    Por eso cada ano regreso con la vana esperanza de que la rubia que pide fuego en un bar con un seductor movimiento de  su mano sea Cameron Díaz…y yo sea el tipo sentado al lado suyo con un mechero.

    September 27

    Postal de India

     

    Uno puede visitar India pero conocerla, lo que se dice conocerla, es privilegio de unos pocos. No me refiero a los más de mil doscientos millones de indios que viven en ellas (la mayoría  no tienen la oportunidad de conocer más allá de su propia ciudad) sino a los afortunados que pasan varios meses, e incluso años, recorriéndola desde el Punjab en el norte hasta Kerala en el sur y de Bombay en el oeste a Calcuta en el este.  

     De todas maneras, poner el pie en este fascinante país aunque sea por un tiempo limitado, es entrar en un mundo en donde nuestros cinco sentidos tienen que trabajar al límite para poder entender la invasión de colores estridentes, olores potentes, sabores picantes, sonidos ensordecedores y exuberantes texturas.  

     Las grandes avenidas y flamantes edificios de Nueva Delhi recuerdan el pasado colonial de esta metrópoli joya de la corona inglesa. Las ciudades miseria con sus chabolas de latón y madera que surgen en cada esquina, a menudo a la sombra de un hotel de lujo, es el resultado de una sociedad sobre poblada de profundas divisiones sociales y brutales contrastes.  

    Dejo la ciudad y busco la paz momentánea en el que para mí es uno de los edificios más bellos del mundo: El Taj Mahal. Si, es cierto que las hordas de turistas hacen lo posible por arruinar la experiencia pero el mármol blanquísimo de esta joya arquitectónica puede más que el griterío de los visitantes. Después de verlo de cerca decido tomar distancia y me alejo varios kilómetros en autobús hasta la otra orilla del río Yamuna para admirarlo de lejos y en silencio.  

    Al fondo, como si fuera una aparición, se levanta misterioso, altivo y sobre todo romántico. Al fin y al cabo fue construido como un monumento al amor, un mausoleo erigido por el príncipe mogol Shah Yahan en memoria de su amada esposa Muntaz Mahal.  

    En la ciudad de Jaipur visito a Radha, una amiga India que conocí en Londres. Me sorprendo al verla vestida con el tradicional Shari acostumbrado como estaba a verla en Londres con sus jeans y tops ajustados:”Mi familia es muy religiosa, la verdad es que lo hago por ellos” me cuenta.  

    Caminamos hasta el mercado y no puedo de dejar de mirar a mí alrededor sorprendido por la variedad humana que se cruza en mi camino. Un mendigo de ojos penetrantes pide unas monedas. Se las doy a cambio de una foto. Cuando días mas tarde veo la foto ya no veo un mendigo, veo un príncipe.  

    Es hora de volver a Delhi y Radha me ofrece llevarme en coche a la estación de tren en un corto viaje que jamás olvidare. Un giro equivocado y tomamos la calle que no es. Mi tren es en diez minutos y Radha se empieza a poner nerviosa.  Pisa el acelerador y a través de calles plagadas de camiones, coches, rickshaws, motos, bicicletas y peatones conduce como una poseída:”De verdad, no importa, si lo pierdo tomo el tren mañana” le digo aferrado al sillón delantero. Radha no escucha; esta demasiado ocupada haciendo eslalon y tocando el claxon entre miradas ofuscadas de los otros conductores.  

    Doblamos la esquina, “CUIDADO!” grito. Frenazo monumental chirrido de ruedas y la cara impasible de una vaca a pocos centímetros de nuestro parabrisas:”VACA DE MIERDA!”Grita Radha. Toda una blasfemia en un país en donde las vacas son sagradas.  

    Llegamos a la estación. Miro a Radha sonriente, miro  a mí alrededor, la luz, el bullicio. El tren esta a punto de partir y cuando suena el silbato que anuncia su salida soy feliz, pues me doy cuenta de que llegué justo a tiempo de perderlo.

     

    September 19

    turismo santo

     

     

    Recientemente apareció en los medios de comunicación el anuncio de un nuevo servicio de vuelos charter  a los principales destinos de peregrinaje católico en el mundo: Lourdes, Fátima, Santiago de Compostela y Jerusalén

    La línea aérea bautizada Air Vaticano, contara con aviones boeing 737 adornados con logos religiosos y azafatas a bordo con una estricta formación religiosa.

     

    Un destino no incluido en la lista es Medjugorie, en Bosnia-Herzegovina, a pesar de que cada año millones de personas lo visitan para ver con sus propios ojos el lugar en donde en 1983 la Virgen se apareció a un grupo de jóvenes. La razón de su no inclusión es la negativa del Vaticano a reconocer la aparición de la Virgen por no ser lo suficientemente verificable (Como se verifica una aparición?).

     

    A pesar de no estar en la lista, Medjugorie ha pasado de ser un pequeño pueblo sin mayor importancia a convertirse en uno de los centros económicos de la región y principal destino turístico en Bosnia-Herzegovina.

    Visitando este lugar de peregrinaje, me viene a la cabeza el dicho popular “Se le apareció la virgen” usado fuera del contexto religioso para describir una situación de suerte y fortuna.

    Eso es exactamente lo que le ocurrió a esta ciudad.

     

    La calle principal es un escaparate de souvenires, en donde cualquier objeto religioso imaginable, y alguno que otro inimaginable, están a la venta: Casullas de sacerdote, vírgenes de tamaño natural, lapiceros, frascos y espejos con la imagen de la virgen grabada, rosarios , camisetas, compiten por la atención de los turistas que llegan en autobuses, la mayoría en viajes organizados, deseosos de llevarse un souvenir de tan bendito lugar.

     

    Los grandes anuncios y los letreros luminosos de las tiendas de nombres tales como 'Santa Maria', 'Sagrado corazón', 'Madre divina' nos invitan a gastar religiosamente nuestro dinero con la promesa de aire acondicionado en su interior.

     

    Para conmemorar la aparición, una iglesia construida en una gran explanada ofrece una amplia gama de servicios religiosos a través del sistema de megafonía en docenas de idiomas .

     

    Mas allá, en medio de un páramo cubierto de viñedos, se levanta una majestuosa escultura metálica de Cristo crucificado.

    Varias personas que llegaron hasta aquí por su cuenta, rezan en silencio a su alrededor mientras que un monje admira la estatua hipnotizado.

     

    Un grito de “Por aquí, el Cristo es por aquí. Todos juntos, sin separarse” y banderita del guía en alto indicando el camino, seguida de varios cientos de turistas, me dice que el recogimiento llegó a su fin.

     

    Los pocos que disfrutaron de un breve momento de contemplación se alejan despacio esbozando una leve sonrisa y cara de sincera felicidad.

     

    Me pregunto cuantos de los millones de peregrinos que vienen aquí empujados por la fe se llevan tan sólo un llavero.

      

    September 10

    Las tripas de la tierra

     

    Cuando el 4 de septiembre el volcán Etna comenzaba su mayor erupción en los cinco últimos años y las explosiones de fuego y lava iluminaban la noche, desafortunadamente yo estaba en el volcán equivocado…a cuatrocientos metros de altura, en el volcán Stromboli observando "La Sciara del fuoco", la ladera por la cual cuando hay erupciones, la lava se desliza hasta el mar , recibí un mensaje en mi movil de un amigo que decía "Has visto la erupción del Etna...?", como decia antes, un claro ejemplo de estar en el momento justo pero en el lugar equivocado.

    Con o sin erupciones los volcanes son espectáculos fascinantes, entre otras cosas porque son una puerta a las entrañas de la tierra, una mirada a las tripas de nuestro planeta, que en momentos de indigestión se retuercen, braman lanzando al aire rocas incandescentes y dejando escapar nubes de gases y rios de lava.

    Stromboli es, con sólo 40.000 años de edad , todo un bebe en terminos geológicos y su tierna edad hace que sea uno de los pocos volcanes en el el mundo que registra actividad constante. En la distancia, cuando uno se aproxima por mar, aparece en el horizonte como un dibujo de alumno de primaria: perfectamente cónico y con una fina nube de humo saliendo de su crater.

    Antes de caer la noche y con tiempo justo para observar el atardecer desde la cima a 900 metros de altura, parten los grupos con linternas y botas de trecking para ver las explosiones que con intervalos de 27 minutos se producen cada día."Esta vez esta muy tranquilo" me cuenta Sandra, una italiana que repite la experiencia."En Mayo del pasado año fue espectacular con lava cayendo al mar y explosiones constantes" asegura ligeramente decepcionada por el tímido comportamiento del volcán esta vez.

    Mi fascinación por los volcanes crece cada día que permanezco en las islas Aeloias, todas ellas nacidas de la furia de estos fenómenos naturales. Voy en busca del siguiente, de cuyo nombre surgió el nombre genérico de todos los demás: Vulcano.

    En la Antiguedad Vulcano era el temido dios del fuego y la Guerra y cuando uno camina por el borde de su inmenso crater es fácil entender como, según su mitología popular, este gigantesco agujero era la puerta del infierno.

    Hendiduras en las laderas dejan escapar gases sulfurosos que tinen las rocas de amarillo y amenazan seriamente los pulmones de los incoscientes que, como yo osan acercarse demasiado. Estos gases además de muy calientes son tóxicos y su efecto en la garganta y en las fosas nasales es inmediato. Me tapo la boca y la nariz con un pañuelo, me hago una foto y me alejo lo mas pronto que puedo.

    Una vez abajo del volcán , la mejor forma de reponerse de la caminata es con un baño de lodo natural que emana de las proximidades del volcán. El olor a sulfuro no es muy diferente al olor a huevos podridos, pero al menos su efecto sobre el organismo es más beneficioso. Relajado, aplicandome este milagroso barro por el cuerpo, retozo como hipopotamo en charca en esta inmensa bañera natural.

    De este fascinante lugar me llevo memorias que viajaran conmigo siempre…lo único que espero es que este potente olor a azufre inpregnado en mi piel me abondone pronto, porque si no, me temo que en el trayecto de vuelta , las únicas que se atreveran a viajar a mi lado serán mis memorias…

     

     

     

     

     

    September 02

    El final del verano

     
     

    Se acabo agosto.

    De mi juventud en Espana conservo la sensacion de que el final de agosto y por tanto del verano marcaba el final de la alegria, de las aventuras romanticas, de las salidas hasta altas horas de la madrugada, de los dias de sol y los chapuzones en la piscina publica y en el rio de mi pueblo.


    Con el primero de septiembre el espectro del otono, la vuelta al colegio, los dias mas cortos , y el frio acechaban detras de la esquina.


    Londres no sufre de este depression "post-verano" (Entre otras cosas porque uno a penas se entera de que llego..!) pero a pesar de haber vivido en esta ciudad 13 anos aun me quedan resquicios en mi memoria de ese sindrome.


    Afortunadamente ya no tengo que ir al colegio y en un desafio a las estaciones este ano, decidi prolongar la illusion del verano buscandolo de isla en isla.


    Estoy a 30 grados bajo un sol implacable en las islas Eolias en pleno mar Tirreno, a pocos kilometros de Sicilia. Siete islas en donde enganarme a mi mismo exprimiendo el sol y abusando de las aguas verdes que las separan.


    Durante dos semanas mas cambiare el metro de Londres por los aliscafos como medio de transporte y paseare por playas de tierra negra, guigarros, y fina arena en lugar de asfalto.


    En Lipari una inmensa cantera de piedra pomez corta la montana y se adentra en el mar.Por sus blanquisimas laderas se deslizan los jovenes descalzos y se zambullen en el agua la tiempo que se liman las durezas de los pies con cada descenso.


    En Vulcano se tuestan los cuerpos en las arenas negras de sus playas a la sombra de un volcan humeante los viajeros que como yo se aferran al verano.


    En Panarea con tubo y gafas busco la panacea en sus ricos fondos marinos y pienso mientras aleteo entre plantas marinas, algas y peces de ojos como botones que quizas ellos si esten deseando que acabe el verano, que vayan los turistas a sus paises de origen y que los dejen tranquilos…


    No les culpo... pero ellos no saben lo duro que es el otono ahi fuera…!


    August 27

    Carnaval en Londres

     
     

    Me retrase esta semana con mi blog, pero tengo una buena excusa.

    De hecho es una de las mejores excusas que se pueden tener en Londres para dejarlo todo y apuntarse a la mayor fiesta callejera de Europa: El carnaval de Notting Hill.

     

    Si leéis estas líneas el lunes, estaré de nuevo allí como estuve este domingo, junto con otro millón de almas, que durante dos días se dejan llevar por el sonido del calipso, la soca, el reggae en este pintoresco barrio del oeste de Londres. Por más que le duela a Hugh Grant y Julia Roberts y el resto de sus amigos fresas de la película Notting Hill, esta zona es el verdadero corazón de la cultura caribeña en Inglaterra.

     

    A pesar de que también hay grupos de danzantes desfilando con mucha pluma y lentejuelas y poca ropa al ritmo de bandas de tambores, este carnaval no es un carnaval en el sentido que normalmente asociamos con esta palabra. La gente, a excepción de los que participan en el desfile, no se disfrazan y a decir verdad, las carrozas son en general más bien pobres y totalmente amater. Si uno viene aquí esperando encontrar algo remotamente similar a los carnavales de Brasil, se va a ir decepcionado.

     

    La fuerza de este carnaval esta en las calles repletas de personas que se mueven de un lado a otro buscando los ‘Sounds Systems’, enormes traileres con docenas de altavoces gigantescos que retumban en cada esquina. Rap, Hip hop, regatón, compiten en decibelios con música electrónica, ‘Dance’, ‘Garage’, ‘Drum and base’, ‘Jungle’ y demás ritmos de moda.

     

    En cada calle se forman ‘Raves’ multitudinarias en las que las que gente de cualquier color y de cualquier edad armados del casi obligatorio silbato colgado al cuello con la cinta de color negro, verde y amarillo, símbolo de los rastafaris, saltan y corean los himnos del carnaval.

     

    Entre baile y baile una visita a uno de los cientos puestos de comida caribeña para reponer fuerzas con un pollo sazonado a la parrilla, maíz tostado, estofado de carne, plátanos fritos… y todo eso regado con agua de coco o mejor aún, con un ron de caña.

     

    Son las siete de la tarde y la policía se acerca a los ‘sound systems’ para avisarles de que solo hay tiempo para una canción más. Debido a la mala reputación de peligroso que durante años este tuvo este carnaval no esta permitido seguir la fiesta una vez que cae la noche como es costumbre en otros lugares. Obedientes, nos preparamos para disfrutar a tope del último tema del día. Brazos en alto y a saltar hombro con hombro en esta locura colectiva apurando las últimas notas.

     

    Espero que me hayáis perdonado el retraso en la entrega del blog…sólo quería que también vosotros participarais de la fiesta…

      

    August 17

    Agua bendita

     
     

    No hace falta ser mayor con problemas en las articulaciones y ciática galopante para apreciar los beneficios de las aguas termales sobre nuestro cuerpo y nuestra mente.

    Esto lo puede comprobar por mi mismo en una de las ciudades en donde ir a baños termales es tan habitual como ir al cine el fin de semana, eso si mejor no llevarse palomitas, lo único que hace falta un traje de baño y en alguno de ellos hasta eso sobra.

     

    La ciudad de la que hablo es Budapest. Una bellísima ciudad monumental recorrida por tranvías adornada con edificios nobles y atravesada por el Danubio.

    Pero la razón por la que estoy aquí no es para admirar los edificios sino para ver las yemas de mis dedos arrugándose después de estar horas sumergido en aguas termales que a la misma temperatura del cuerpo 36 grados, te hacen sentir en la gloria.

     

    La sensación se acentúa cuando hace frió afuera y entrar en las piscinas de agua que emana de las entrañas de la tierra es como sumergirse en un baño gigante compartido.

    A medida que me adentro en esta piscina barroca el vapor se hace más espeso y por un momento me parece estar perdido en la niebla con el agua al cuello. Un instante más tarde adivino sombras que caminan o nadan hacia mí con parsimonia.

     

    En una esquina de la piscina un grupo de húngaros juega al ajedrez sin abandonar el agua. Su mente trabaja mientras que su cuerpo se tonifica con los efectos medicinales de esta agua bendita.

     

    Dejo a regañadientes el balneario al aire libre de Szechenyi y me dirijo a la que para mí es la piscina más bella del mundo: Geller.

    Esta piscina convierte el mundano ejercicio de la natación en un ejercicio de sofisticación que te permite admirar la decoración Art-nouveau  de las columnas y las curvas metálicas de los balcones en el piso superior en cada brazada. Un chapuzón en Gellert es lo más cerca que uno puede estar a nadar dentro de un museo.

     

    Hay muchos otros baños turcos en Budapest. Se necesitaría al menos una semana para disfrutarlos todos con la tranquilidad que merecen.

     

    Y si todavía eres de los que piensan que las aguas termales  solo son para viejos, una visita nocturna a los baños turcos de Rudas y Kirali y sus fiestas ocasionales en las que la tranquilidad del rumor del agua se cambia por los decibelios de la música “House” y la luz tenue que se filtra por sus ojales, por los efectos visuales que por un día convierten este santuario de paz en un “Rave” memorable, te harán cambiar de opinión.

     

         Gente joven bailando y luciendo cuerpos de escándalo y trajes de baño de diseñador disfrutando hasta la madrugada con el agua hasta la cintura.

     

    Quien dijo ancianos?

     

     

     

     

    August 09

    De festival en Edimburgo

     

    Edimburgo es probablemente una de las ciudades más bellas de las islas británicas. La capital de Escocia es lo suficientemente grande para que tenga aire de ciudad cosmopolita y lo suficientemente pequeña para que conserve el sentido de pueblo construido para ser disfrutado a pie y sin prisas.

    Edimburgo sorprende desde cualquier punto de la que se mire. Rodeada de colinas las posibilidades de verla a vista de pájaro son muchas, quizas las mejores miradores son la conocida como “La silla de Arturo” y “Calton Hill” ,coronada esta con un templete neoclásico desde el que llenarse los sentidos de esta preciosa ciudad. Desde el suelo sigue sorprendiendo con la roca negra de origen volcánico sobre la que se asienta el castillo (Castlle Rock), sus frondosos jardines, sus calles adoquinadas en la “ciudad vieja”, sus arquitectura medieval, sus callejuelas estrechas en las que se esconden pubs con una oferta de whiskies capaces de desafiar al mas aguerrido de los escoceses.

    Me detengo al final de la avenida principal de la ciudad vieja a admirar la curvatura de la calle cuando de repente una tribu de africanos camina cuesta arriba ataviados con pieles y plumas y cargando tambores e instrumentos de madera.

    Esta visión tan extravagante es relativamente normal en Agosto, mes durante el cual Edimburgo saca su espíritu de fiesta y se lanza a la calle con un despliegue de festivales único en Europa, con la angustia del que sabe que una vez que se acaba agosto por delante quedan meses de frió y oscuridad. Al famoso festival de teatro se une el festival de blues, el festival del libro y “Tattoo” o desfile de bandas militares con el estruendo de los grupos de gaitas como principal atracción, o tortura, según se mire, o mejor dicho, según se escuche.

     En la calle actores o aspirantes a actores compiten por la atención del público con sus espectáculos de calle y reparten folletos de sus funciones que tendrán lugar esa noche. Son tantas y tan variadas las ofertas teatrales que lo difícil es escoger y lo fácil equivocarse.

    Me voy por lo fácil y me equivoco y acabo bostezando en la butaca junto a o no más de siete personas más que se animaron a ver este show de amateurs. No importa, es parte del desafió y se que en par de estare viendo una obra de teatro físico de Polonia y mas tarde a un par de comediantes en un pub haciendo “stand up comedy” la especialidad del festival. Aquí uno se siente como descubridor de talentos y recorre las salas con la esperanza de ver en el escenario al próximo Ricky Gervais o el futuro Edwan Macgregor.

    En el pub si que acierto y durante hora y media no paro de reír con los comediantes. A decir verdad no se si el merito es de ellos o de los dos whiskies de 12 años que he tomado mientras los escucho. Miro a mí alrededor y veo que todos los clientes con whiskies en la mano se ríen mucho más que los que beben refresco.

     Alguien debería decirles que en Edimburgo la comedia y el buen whiskey son elementos de la misma ecuación.

    August 03

    Al encuentro del oasis

     

     

    Pocos lugares resultan tan evocadores en el mundo del viajero como la visión del oasis.

     

    Después de días aguantando el sol ardiente y noches soportando temperaturas que a menudo por debajo de cero, racionando el agua y la comida, el llegar al fin a un lugar de frondosa vegetación, con sombra para cobijarse y frutas frescas y agua para lavarse el sudor y la arena debe ser lo mas parecido a alcanzar el cielo en la tierra.

     

    Claramente me estoy refiriendo aquí a la experiencia del viajero antiguo a los mercaderes que cruzaban el desierto a lomo de camellos. Mi experiencia del encuentro con oasis después de viajar por el desierto en Jeep y en autobús por las pistas a veces asfaltadas que cruzan el desierto no es sino una milésima parte de lo que deben haber vivido aquellos viajeros.

     

    Y sin embargo, sino en el sufrimiento del camino, puedo decir que al menos me identifique con aquellos viajeros en la alegría y la sensación de gozo que me produjo el encuentro con el oasis.

     

    Cuando llegue al albergue era de noche y el cansancio de 18 horas de viaje hizo que entrar en la habitación y caer dormido fue todo uno.Temprano en la mañana me levante y note una sensación de frescor que hacia tiempo no experimentaba. Subí a la terraza y allí estaba. Un bosque de cientos de miles de palmeras creando un paraje frondoso interrumpido bruscamente por las dunas.

     

    En ningún sitio como aquí uno entiende la importancia del agua. A su alrededor surgen asentamientos, se crean mercados, se abren escuelas y se le gana la partida a uno de los paisajes mas inhóspitos de la tierra.

     

    Rudimentarios sistemas de riego hechos con arcilla distribuyen el agua hacia los cultivos, alrededor de las cuales se levantan casas de arcilla donde sobreviven las familias con lo que consiguen arrancan a la tierra.

     

    En una pequeña escuela los niños se arremolinan alrededor de mi cámara y se sorprenden al verse retratados en la pantallita de la cámara digital.

    Otros aprovechando la oportunidad de verse a si mismos en acción improvisan sus mejores piruetas; saltos de Kun-fu , volteretas, en un despliegue de elasticidad  tan contagioso que yo también, cámara en mano, me pongo a saltar y lanzar patadas al aire entre risas de mis nuevos amigos.

    Después, todos vamos corriendo a una charca a refrescarnos y quitarnos el sudor de la cara con agua fresca.

     

    En el oasis, el agua es más que vida. Es también un sinónimo de felicidad. 

    July 25

    Segunda aventura siciliana

     

    Son las ocho de la manana y la ciudad huele a mar. Estoy en "La pescheria", el mercado de pescado de Catania. A voz en grito los pescadores venden su mercancia; atunes, doradas, montañas de almejas y langostinos, pulpos tan frescos que deslizan sus tentaculos por la caja de madera buscando una salida que no existe. Un pez espada de mas de dos metros me mira con su ojo redondisimo del tamano de una galleta. Su lomo se cocinara lentamente en las brasas de uno de los deliciosos restaurantes de pescado mas tarde.

     

    Cuando se oculta el sol, empieza el dia, o al menos la mejor parte del dia, para los miles de jovenes que estudian en esta ciudad universitaria y que hacen de Catania un verdadero oasis de hedonismo. Cada plaza se llena de terrazas y cada terraza se llena de gente disfrutando de cremosos helados que rebosan la copa, granizados de almendra, y café, cervezas fresquisimas y largas conversaciones.

     

    Catania es una ciudad hecha de lava. La piedra negra de sus muchos edificios nobles contrasta con su cielo de un azul casi perpetuo. El origen de esta lava se encuentra en Etna, el majestuoso volcan de 3300 metros de altura y de cuyos crateres emana el humo blanquecino que nos avisa que el volcan solo esta dormido. La ultima vez que desperto, en el 2002, los rios de lava calcinaron bosques y destruyeron un centro turistico en la localidad de Piano Provenzano.

     

    Camino por encima de la lava solidificada. La sensacion es la de estar caminando sobre piedras de carbon de todos los tamanos, solo que en lugar de negro brillante del carbon , la lava tienen un color grisaceo opaco.

    Andrea, el guia que acompana, me cuenta que no hay mayor espectaculo en el mundo que un volcan en erupcion y la lava avanzando por las laderas. El lo presencio en el 2002. Mi expresion de fascinacion me delata y Andrea sabe lo mucho que le envidio. Me consuela; “No te preocupes, seguro que el Etna vuelve a rugir de nuevo” me dice. Le hago prometer que si ocurre, me llame a Londres para tomar el primer avion hasta aqui.

     

    Abandono Catania con pena y pongo rumbo a Siracusa, una ciudad que rivalizo en esplendor con la propia Atenas en tiempo de los griegos. La grandeza arquitectonica de la zona Antigua y el  teatro griego me dejan boquiabierto. La plaza del Duomo con su catedral y sus palacios ocuparia lugar de honor en Venecia o Roma.

     

    Son las ocho de la tarde y la “passeggiata” o paseo, en la marina alcanza su apogeo; docenas de parejas, ancianos, madres con sus hijos y turistas despistados se unen a este ritual del caminar sin prisa y sin rumbo fijo por el simple placer de caminar y saludar a los conocidos que ya regresan de su paseo.

     

    En la ciudad de Modica, Mexico esta muy presente. Modica es la capital del chocolate y uno de los pocos lugares en Europa en el que todavia se elabora siguiendo la receta original aprendida de los Aztecas. El resultado es un delicioso chocolate de textura granulada en estado puro.

     

    Chocolate, exquisita arquitectura barroca, pescado fresco, cielos azules, gente hospitalaria, vida nocturna, volcanes, helados de pistacho, conversaciones hasta la madrugada y paseos en la tarde..esto son algunas de las cosas que me llevo de Sicilia. No me llevo mas para asi tener la excusa para volver. Aprovecho que estoy en este internet cafe para comprar un billete para septiembre y volver a explorar lo que me falto en este viaje.

     

    Mi nuevo amigo Simone me cuenta que en septiembre es aun mejor...

    Sera posible…?

    July 18

    Aventura siciliana

     

    Palermo, la capital de Sicilia, es como uno de esos mercados al aire libre en donde se venden objetos viejos y antiguedades: Es posible encontrar piezas de gran valor pero para dar con ellas es necesario rebuscar entre la basura.  

    Cada calle con el pavimento levantado puede conducirte a un palacio barroco, detras de cada andamio puede aparecer una fuente renacentista y en medio de un aparcamiento, entre hileras de coches aparcados en doble fila, es possible admirar la portada de una bellisima iglesia.  

    El trafico es el rey y cuando uno camina por las estrechisimas aceras, uno tiene que elegir entre mirar hacia la carretera  y evitar los retrovisores de los autobuses, mirar hacia abajo para no tropezar con los agugeros en el pavimento o mirar hacia arriba en caso que se desprenda un cascote de alguno de los cientos de edificios en reparacion.  

    Como es possible que una ciudad que fue una de las mas grandes y mas importantes del mundo durante la edad media, cuna del saber bajo el dominio musulman y lugar donde los nobles de Europa competian en opulencia con la construccion de sus palacios, sea hoy una ciudad que se desmorona? Varias son las razones en siglos anteriores pero cuando pregunto a sus habitantes el porque del estado actual de esta joya a la que se le fue el brillo, siempre encuentro la misma respuesta, dicha a menudo en voz baja: La mafia.  

    La mafia no solo “Hacia ofertas imposibles de rehusar” parafraseando a Don Corleone en la famosa pelicula "El Padrino”, y quebraba las rodillas de los que se negaban a pagar el impuesto por la “protecion” de sus negocios. La mafia quebro tambien las rodilas de  Palermo impidiendole su desarrollo desviando los fondos para su reconstruccion a sus propios bolsillos e instalando una cultura de corrupcion y miedo que aun hoy permanece.  

    Esta ciudad que paso de tener 150.000 habitantes a tan solo 35.000 en la decada de los setenta y que tuvo el dudoso honor de ser la localidad mas abandonada de toda Italia, se recupera con paso lento de las heridas infringidas por la “Cosa nostra”(Nombre con que se conoce a la mafia siciliana).  

    El 14 de Julio las calles de Palermo celebran su dia grande en honor a la patrona de la ciudad Santa Rosalia. Una procesion con sumtuosas carrozas, bandas de musica y espectaculares fuegos artificiales honran a esta santa que segun me cuentan libro a Palermo de la peste. Mientras me uno a los palermitanos en las celebraciones hasta bien entrada la madrugada, en mi memoria queda una pancarta colgada en un balcon por donde horas antes paso la procession. En letras rojas y negras dice “Santa Rosalia , tu que nos salvaste en el pasado, libranos ahora de esta poderosa peste moderna”. No esta escrito, pero tampoco hace falta.

    En Palermo todos saben quienes son la nueva peste.  

     

    July 11

    San Fermin y su encierro

     

    San Fermín se conoce como la fiesta del toro. Habría que escuchar lo que dicen ellos, que además de morir en la plaza por la tarde los llevan a hacer ‘jogging’ temprano en la mañana.  

    San Fermín es en realidad la fiesta de los pamplonicas y de todo aquel que se anime a acercarse desde el siete al 14 de Julio a la ciudad de Pamplona, en el norte de España. El único requisito es llevar el uniforme oficial de la fiesta: pantalón y camisa blanca, fajín rojo y  pañuelo también rojo anudado al cuello. Vestido así, uno se convierte en hijo oficial de Pamplona y amigo del alma de los otros cientos de miles de personas, que como tu llegaron hasta aquí buscando la fiesta callejera mas participativa del mundo en la que eres espectador y protagonista dependiendo de tus ganas y de la cantidad de Kalimocho (mezcla de vino y coca cola) que lleves dentro.  

    En San Fermín se desafía al sueño y durante siete días y siete noches las calles están repletas de gente que se desplaza como una marea humana atraídos por los irritantes sonidos de los tiovivos y las tómbolas, persiguiendo los destellos de los fuegos artificiales, siguiendo el olor a chorizo frito de las casetas, bailando un potpurrí de canciones populares en una de las verbenas, o buscando un trago más en los cientos de bares de la zona vieja.  

    Son las siete de la mañana. Un grupo de tres músicos ataviados a la antigua usanza tocan las dianas por las calles a ritmo de gaita y tamboril. Con la misma destreza que el flautista de Amelia, los músicos van hipnotizando a los mozos que adivinan que la hora de la verdad ha llegado. Atrás quedan los bailes, las litronas de cerveza, el vino espumoso agitado al aire en una colectiva ducha alcohólica. En una hora, cientos de personas se estarán jugando la vida delante de una manada de trenes expresos de puro músculo  con pitones capaces de perforar un esternón humano con la facilidad con la que un palillo perfora una aceituna.  

    Camino por el recorrido envallado  por donde transcurrirá el encierro al encuentro de los corrales de donde 6 toros bravos y otras tantas vacas saldrán en unos minutos como balas calle arriba.

    Correr el encierro es un arte pero como en la mayoría de las artes, solo hay un puñado de verdaderos artistas. El resto somos aprendices de valientes, curiosos, americanos que leyeron a Hemingway, consumidores habituales de adrenalina, o machos con algo que probar.  

    Faltan cuatro minutos para las ocho de la mañana. Los mozos, periódico en mano, le cantan a una pequeña imagen de San Fermín de piedra en una hornacina y le piden ‘..nos guié en el encierro dándonos su bendición”. 

    Suena el cohete de aviso, muchos salen corriendo y yo estoy tentado de hacer lo mismo. El miedo me bloquea las rodillas, aguanto. Tras el segundo cohete se abren las puertas de los chiqueros y entre la luz oblicua del sol que a esa hora de la mañana alumbra de frente, una estampida de bestias tan asustadas como nosotros pero armadas con cuchillos de 50 cm. adornándoles el testuz, se lanzan a tumba abierta entre un estruendo de gritos, ruido de cencerros , olor a res, y pezuñas martilleando los adoquines, arrollando aquello que se encuentra a su paso.

    El pánico ahora funciona como resorte y en un sálvese quien pueda, comienza una frenética carrera de obstáculos en la que los obstáculos son los cuerpos de los que tropiezan y la meta conseguir salir de esta en una pieza.  

    No necesito mirar hacia atrás para saber que los toros van ganando terreno. Los gritos del público me  lo confirman. Es hora de arrojarse al suelo y refugiarse debajo del vallado de madera. Segundos después pasa la manada haciendo temblar el suelo. Desde el cohete hasta mi cuerpo a tierra no ha pasado mas de minuto y medio. Toda un eternidad en el encierro.

    En un bar, un caldo caliente con un chorreton de vino me devuelve el color a la cara. 

     San Fermín es la fiesta del toro. Aquí al menos ellos tienen la oportunidad de hacernos sentir a nosotros el mismo pánico que por la tarde, sentirán ellos en la plaza cuando enfrenten la muerte.

    July 04

    Francia rustica

     

    Me imagino que lo contrario de lo exótico podría ser lo rústico.  

    Si casi siempre que viajamos buscamos lo primero por definición deberíamos huir de lo Segundo.

    Pocos lugares tan rústicos como un viejo molino en una aldea perdida de Francia. Y sin embargo es un viaje que quedo en mi memoria por su simplicidad.

    Yo que soy un amante de los olores a especias en los mercados, la arquitectura de civilizaciones antiguas, la variedad de las comida orientales, el bullicio de las noches en las grandes ciudades, me encontré en un lugar en donde la banda sonora era cortesía del rió que antiguamente movía la rueda del molino, el olor alternaba entre flores silvestres y estiércol de vaca, la comida a base de pan, queso, vegetales y vino, y la única vida nocturna era la de las cigarras y las ranas que a juzgar por el ruido debían de estar celebrando algo grande.  

    Me costo un día adaptarme a este espacio, tan lejano en mi mente desde que vivo en Londres, como las pirámides de Egipto.

    Cuatro días después era una rana más.  

    El pueblo más cercano estaba a 15 minutos a pie. Caminado por el arcén de las estrechas carreteras, dos de cada tres vehículos con los que me cruzaba eran tractores.

    En el pueblo, después de comprar paté de oca, quesos variados, tomates, pan francés y croasaints, una breve parada en el único bar del pueblo para tomar un café “olé”.

    La mirada de los lugareños fue una mezcla entre curiosidad y “Que se la habrá perdido a este por aquí?”. Paris, cosmopolita y sofisticada, que en realidad esta a sólo dos horas en coche, parecería estar a cien mil kilómetros de distancia.  

    Camino por la ribera del río hasta un bosque. La arquitectura aquí la ponen losl castaños y los eucaliptos. En el suelo una de esas flores con pelusa que uno solía soplar al viento cuando era niño. Tomo una foto y no resisto la tentación de soplarla y pedir el consabido deseo.  

    A esta hora de la mañana en Londres ya habría empujado al menos a tres personas para montarme en el autobús después de haber refunfuñado a la lentitud de los turistas consultando mapas en medio de la acera mientras camino junto con otras cientos de almas estresadas en dirección al trabajo.

     Aquí, sin embargo me quedo embobado con la resina que sale de la corteza de un árbol creando una bola de ámbar en forma de lágrima.  

    Creo que son las cinco de la tarde (Deje el reloj en el Molino) y el calor aprieta.

    Las vacas bajan a abrevar y a refrescarse en el río. Yo decido hacer lo mismo, aunque sin abrevar.  

    Las hojas en el río me hacen pensar que Monet debió de tomar inspiración para sus cuadros de un lugar como este.  

    Cuando regrese a Londres volveré a la Galería Nacional a ver de nuevo sus cuadros. Esta vez con más calma, más sosiego y con la gran ventaja de haber visto el original.

     

     

    June 26

    Praga en blanco y negro

     

    Hay ciudades que me las imagino en blanco y negro.  

    Por alguna razón que supongo tiene que ver con su aire nostálgico, la decadencia de sus edificios, el romanticismo de sus calles, o lo sombrío de su pasado, siento que el color no acaba de capturar la esencia de estos lugares.  

    Praga es para mí una ciudad en blanco y negro. Una ciudad museo en donde cada edificio es una obra de arte y cada torre un recordatorio de su magnifico pasado.

    Como en muchas de las grandes ciudades Europeas (Paris, Londres, Roma…), un  gran río parte la ciudad en dos. En los 17 puentes que lo atraviesan se puede ver  la desafortunada evolución de los materiales que nos lleva desde la antigua piedra noble al moderno hormigón armado.  

    Praga tiene palacios, plazas monumentales, catedrales, sinagogas,  calles de adoquines antiguos, puentes adornados con imponentes estatuas…y sin embargo me deja frío.

    Como una señora bellísima que se pasea enfundada en pieles y adornada con joyas pero que siempre mantiene las distancias y te mira con desdén.  

    Quizás fui yo el que no supe entenderla y sacar lo mejor de ella, pero por más que lo intente nunca recibí una sonrisa o una caricia que me hiciera sentir parte de ella. Siempre fría, siempre ajena, consciente de que no tiene que hacer ningún esfuerzo para impresionar.  

    Pero como toda buena familia, también Praga esconde secretos que prefiere no contar. La persecución de los judíos primero por los Nazis y luego por el régimen comunista se puede hoy sentir en el antiguo geto judío. Dos Sinagogas, un museo y el sobrecogedor cementerio judío, el más antiguo de Europa, en el que 12000 tumbas se apilan unas encima de las otras por falta de espacio.  

    Tras la oscuridad , el color vuelve en la llamada “Callejuela de oro”. Lugar de trabajo de antiguos orfebres. En esta pintoresca calle se encuentra la casa  (Hoy convertida en restaurante) donde vivió uno de los más brillantes escritores de nuestro siglo:  Franz Kafka.

    Kafka vivió prácticamente encerrado en la “Ciudad vieja” y desde ahí describió y escribió su mundo interior de sueños, y pesadillas sofocantes a veces pero siempre lúcidas y adelantadas a su tiempo.  

    Una pareja de enamorados se besan en el Puente de Carlos. Tres japoneses toman fotos a bocajarro queriendo llevarse cada edificio y cada monumento dentro de su cámara digital de última generación.

    En un café antiguo una  pareja de turistas se miran a los ojos felices de tener como testigos de su cariño a una ciudad tan romántica.  

    Y yo no puedo dejar de pensar en ella en blanco y negro…

    June 20

    Estambul mágica

     

    Las ciudades son a menudo monumentales, históricas, vitales, serenas, opulentas, extravagantes pero apenas algunas merecen el apelativo de mágicas.

    Estambul es una de ellas.  

    Si alguna vez el cliché favorito de los escritores de viajes  “Donde oriente y occidente se unen” esta justificado, es en el caso de esta joya del Bósforo.  

    Mi primera memoria de Estambul ocurrió al atardecer, cuando tumbado en al cama de mi hotel en el barrio de Faith, uno de los más musulmanes, escuché la llamada a oración desde los minaretes de las mezquitas. Primero una, luego otra, distintos tonos, voces distintas imponiéndose unas sobre otras entonando una misma oración.

    La ciudad entera envuelta por un halo de voces que en un momento me transportaron  a otro tiempo.  

    Cada esquina de Estambul es una sorpresa potencial, una mezquita aquí, unos restos de murallas allá, túneles que te llevan hasta enormes cisternas bajo tierra que abastecían a la ciudad de agua en tiempo de los romanos, baños turcos abovedados en donde fornidos hombres de poblados bigotes y brazos como mazas masajean tu cuerpo como quien amasa un pan de 80 kilos, cafés en donde fumar una ”shisha” recostado en almohadones de seda, bazares y mercados en los que llenar los pulmones con cada bocanada de aire de los exóticos de las especias traídas en sacos desde otras regiones de Turquía.

     Docenas de pequeños barcos zarpan hacia la zona asiática o cruzan el estuario que divide la ciudad de Estambul conocido como “El cuerno de oro” hasta Galata, en donde la torre del mismo nombre sirve de mirador de lujo para contar los minaretes de las más de 2000 mezquitas que salpican el horizonte e imaginar historias (A menudo terribles) que ocurrieron en el harem dentro de los muros del palacio Topaki , en donde cientos de mujeres vivieron, amaron, y murieron sin ver nada más que sus paredes decoradas con ricos azulejos.  

    Por la noche, en la zona de galata, la música en vivo en los clubes fusiona jazz con  música turca mientras que jóvenes vestidos a la última consumen alcohol, bailan y apuran la noche.  

    Son las cinco de la mañana. Pronto, la llamada a oración volverá a llenar el espacio sonoro compitiendo con los últimos éxitos musicales occidentales que se escapan de los bares aun abiertos, recordando a los que aquí estamos la dualidad de esta mágica ciudad.

     

     

    June 13

    Mas que llamas

    Bolivia es Altiplano, coyitas con polleras y trenzas, quenas, llamas, mal de altura, arquitectura colonial, hoja de coca …eso ya lo sabíamos, lo que no todo el mundo parece saber es que Bolivia es también selva, ríos, planicies, guacamayos , misiones jesuíticas, música tropical y proyectos de ecoturismo.

    Y es que los poderosos Andes producen una sombra tan grande que a menudo eclipsa el resto de las riquezas del país.

    El parque nacional de Madidi es una de esas riquezas y la pequeña ciudad de Rurenabaque la base perfecta para explorarlo. “Rure” vive por y para el rió Mamoré. Por su cauce circulan las pequeñas embarcaciones transportando las provisiones y los turistas hasta las comunidades indígenas que viven a las orillas del río.

     Son las siete de la mañana y mientras la neblina que aun cubre el río se va disipando me acomodo en la pequeña barca que me llevara río arriba hasta Chalalán, un proyecto de ecoturismo único en el mundo. El nivel del río esta bajo y la barca a menudo encalla entre las piedras. Con la ayuda de pértigas y mucho músculo el patrón consigue ponerla a flote de nuevo.

     Una familia de capibaras retoza en la orilla mientras que un tapir, alertado por el motor de la embarcación, decide abandonar su baño matutino y alejarse del extraño objeto flotante. En el cielo una pareja de guacamayos sobrevuela la escena.

    Cuatro horas más tarde río arriba, llegamos a nuestro destino. Cargados de viandas caminamos por la selva durante 30 minutos hasta que finalmente, entre la maleza, aparecen las cabañas de Chalalán. Un poco más allá, el lago que da nombre al proyecto, aparece como un oasis en medio de la selva.

    Cae la tarde y la tentación de un baño en el lago me puede. Cuando estoy dentro tengo la sensación de ser observado. Sobre el agua varios pares de pequeños ojos fluorescentes me miran. Son caimanes y esta es la hora de su cena. Afortunadamente son lo sufientemente pequeños para que no me consideren parte del menú. Por si acaso abandono el lago antes de que descubran que soy una presa más fácil y con más carne que las ranas a las que están acostumbrados.

     Chalalán es todo un ejemplo de turismo ecológico y social. Fue creado y es gestionado por los propios indígenas sin intervención exterior. Los beneficios que obtienen de la explotación del eco-albergue se reinvierten en la comunidad de San José entre las 70 familias accionistas de la empresa.

    En la aldea de San José los niños de la escuelita practican un baile tradicional acompañados por una solitaria flauta y un tambor. Una anciana de 85 años ayudada con los pies hila algodón para luego tejer pulseras . Doña Ermita exprime la caña para hacer azúcar mientras que Jaime empuja una carretilla cargada de bananas hasta la barca que regresa al albergue.

    Ellos también son parte del proyecto ecológico Chalalán y Chalalán, sin llamas ni Andes, es también Bolivia.

    June 05

    El desierto acompañado

     

     La tensión se palpa en el ambiente, los codazos de los jinetes y  mugidos de las monturas, se mezclan con los murmullos de los espectadores. El sol es abrasador pero por estas latitudes eso no es noticia.

    Se escucha el estruendo de un trabuco que anuncia el inicio de la carrera y con un galope torpe y desencajado docenas de camellos se lanzan a tumba abierta en un  improvisado ‘camellodromo’ oval de varios kilómetros de extensión.

    Segundos detrás de jinetes y bestias una nube de polvo se levanta en el desierto y hace que por un momento los miles de personas que presencian el espectáculo desaparezcan como  tragados por un fino manto de partículas de arena.  

    Estoy en Tamanrasset un pueblo del desierto del Sahara en el sur de Argelia y las carreras de camellos son el plato fuerte de las festividades del lugar.

    Argelia y fiesta son dos palabras que rara vez se usan en la misma frase pues los más de diez años de guerra civil, la violencia religiosa y el terrorismo resuenan más que las cítaras, los tambores y la algarabía de unas gentes que alejados del escrutinio de los ojos extranjeros viven y disfrutan de unas tradiciones que no han cambiado en cientos de años.  

    Tamanrasset fue lugar esencial de paso y de avituallamiento en un tiempo lejano en el que  las caravanas de camellos recorrían el desierto cargadas de sal, especias y telas, aliviadas por la visión de los oasis y guiadas por unas estrellas que en el desierto parecen brillar más que en ningún otro lugar.  

    Este es también el hogar de los Tuareg, los hombres azules (llamados así por ser el azul el color habitual de los velos tras los que ocultan sus caras) o mejor dicho uno de los hogares porque los Tuareg, como buen pueblo nómada , no conocen fronteras y sus territorios se extienden  por Mali, Mauritania, Argelia y Níger.  

    El desierto aquí desafía a las postales y la imagen que uno espera de dunas interminables es reemplazada por rocas de todos los tamaños y formas; un paisaje lunar solo interrumpido con paredes verticales de varios cientos de metros de altura.

    Estos macizos volcánicos de magma solidificado que fueron  corazón de volcán hace millones de anos, son el emblema de uno de los desiertos más bellos del mundo.  

    Por la noche, cuando la temperatura del desierto baja a la mitad, arropado con mantas  me preparo para disfrutar de la música y de las danzas de los Tuareg llegados de las aldeas vecinas para la ocasión.  

    El mismo desierto, que solo unas horas antes me mostró la absoluta soledad que produce la inmensidad de sus espacios, me ofrece ahora compañía ,amistad y un delicioso te de menta.

    May 29

    A por el mar

     

    Tan pronto como el recuerdo de la final de la copa de fútbol se apagó entre cánticos y sollozos de los hinchas respectivos, la noche Ateniense me hizo un guiño para que la acompañara.

    Yo acepté la invitación no porque sea un tipo fácil, sino porque en una noche imposible para encontrar habitación, mis opciones pasaban por dormir al fresco o no dormir.

    Elegí la opción segunda y  antes de que pudiera darme cuenta entre la comida callejera, un bocadillo de costilla, que a esa hora sabe a gloria, unas cervezas y una agradable conversación, eran las seis de la mañana. Mis sospechas quedaron confirmadas: La noche ateniense es una de las más divertidas de toda Europa y los atenienses las apuran como si fueran las últimas.  

    A las siete en el puerto de Pireo desde donde cruceros, hidrofoils, mercantes y todo tipo de objetos flotante imaginables zarpan cada día rumbo a las joyas de la corona, las islas griegas. Hay mucho donde elegir: Cícladas, Sarónicas, Dodecaneso, Jónicas…la lista se dispara hasta superar las 2000, eso si, si a usted  le gusta la  compañía de otros miembros de su misma especie, la elección se reduce considerablemente, pues tan sólo 200 están habitadas.  

    La proximidad y la ausencia de carreteras y por tanto de tráfico fueron las razones que me llevaron a elegir la isla de Hydra a 90 minutos de Atenas. Otra razón mas fue el saber que en esta isla construida en la ladera de un monte, y surcada tan solo por estrechos caminos empedrados, mulas y burros hacen las veces de taxis. Y hablando de taxis y de animales, después de experimentar el trato de los taxistas en Atenas: “Que le molesta el humo? Ese no es mi problema”, me dijo uno cigarrillo en boca, “que tiene calor y quiere abrir la ventanilla? Ni que estuviera en su casa!”, “Que llueve y tiene que ir con las maletas hasta el hotel? Pues camine, hombre, que esta solo a 10 minutos”…la dulzura de los equinos en Hydra es toda una bendición.  

    Existen diferentes formas científicas y de control ambiental para medir el nivel de pureza de las aguas marinas. En el mar Egeo el único baremo necesario es la vista. El grado de transparencia es tal que permite divisar el fondo marino a cuatro y cinco metros de profundidad. Allí abajo, los erizos marinos que únicamente sobreviven en aguas limpísimas nos confirman lo que ya sabíamos.  

    Subido en una roca  cerca del puerto un pescador aporrea con fuerza un pulpo recién pescado para reblandecer su carne. De inmediato se lo que quiero cenar esta noche. Por la noche el silencio en la isla es absoluto y el contraste con el bullicio de la noche anterior en Atenas  lo hace aún más sereno.  

    Mañana será otra isla…ya solo me quedan 198 por descubrir...

    May 22

    Final en Atenas

    En Atenas, la cuna de la civilización occidental, dos grandes del fútbol europeo se juegan la copa de campeones.

    De acuerdo, para una ciudad que vio crear la democracia y la filosofía este podría parecer un evento menor, pero en cuanto a batallas modernas se refiere, el encuentro Liverpool / Milán (La revancha) promete ser tan intenso como la mismísima batalla de Troya.

    Viajar a un lugar donde se da un evento de este calibre, bien sea una final de futbol, un festival de cine, las fiestas patronales de la ciudad, o una retrospectiva de un artista, por citar algunos ejemplos, no es sólo un valor añado al viaje sino la receta perfecta para ganarse la admiración y la envidia de tus compañeros de trabajo.

    Así que aquí estoy, como ya lo hice hace dos años en Estambul, dispuesto a ver otra final con idénticos protagonistas. Aquella fue histórica e irrepetible con la remontada de tres goles del Liverpool, y como no espero nada parecido esta vez, vengo con todo un plan "anti- decepción" para evitar el bajón que a menudo se produce cuando uno invierte días de vacaciones y mucho dinero en 90 minutos que no siempre nos dejan satisfechos.

    La receta es simple: se trata de utilizar el evento como una excusa, una razón para viajar pero no la única. Desde que llegue me he dedicado a exprimir Atenas recorriendo sus impresionantes museos de día y dejándome llevar por su desmedida afición nocturna cuando cae el sol. 

    Los que critican esta ciudad por ser fea, caótica, llena de polución y por no ser una ciudad museo como debería corresponder a su historia se están perdiendo lo mejor. Su encanto está en las viejas tabernas, en las terrazas de los bares siempre repletas, en su conjunto monumental, (reducido si, pero único en el mundo) y en la hospitalidad de los Atenienses.

    Poco a poco van llegando los hinchas de ambos equipos. Como ocurriera en Estambul. Los ¨tifosi¨ del Milán son más tímidos y apenas se dejan ver hasta la víspera del partido.Los del Liverpool ya se sienten como en casa y hacen peligrar las reservas de cerveza de los bares coreando el nombre del entrenador, Rafa Benítez, en una versión libre de la bamba.

    El miércoles estaré disfrutando junto a ellos de un espectáculo sin igual. Para mi, sea cual sea el resultado y aunque el partido resulte decepcionante, se que abandonaré el estadio con la sonrisa del que sabe que al día siguiente le espera el complejo monumental de La Acrópolis con el edificio más perfecto jamás creado por el hombre, El Partenón. 

    Con estos sabes que no hay riesgo posible de decepción.