Rafael's profileEl Viajero Con-SentidoPhotosBlogListsMore ![]() | Help |
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May 15 Vuelta a puertoSon las ocho de la manana, lo ultimo que recuerdo de la noche anterior es mi regreso al camarote ligeramente golpeado por las copas de vino en la cena, el champan durante el espectuculo de patinaje sobre hielo ,los mojitos en el bar tropical y los combinados en el club con decorado egipcio y musica disco. Compruebo a eso de las tres de la manana que la dinamica en alta mar no es tan diferente a la de tierra firma y como en cualquier noche que se precie, a eso de las tres de la manana , siento ese hambre que no es mas que una llamada de auxilio de mi estomago pidiendo algo solido para contrarestar el mar alcolico que a duras penas contiene. Y como en tierra, en este crucero hay tambien un lugar abierto toda la noche con pizzas recien hechas en el que hago escala antes de dirigirme a mis aposentos. Es tarde pero no importa, mientras el crucero navega sin apenas moverse por las aguas del Atlantico, no tengo razon para levantarme temprano manana… …O eso creia yo, a las 8:30 alguien golpea la puerta del camarote y me invita a salir a realizar el obligatorio ejercicio de seguridad. Podria haberme sobresaltado la interrupcion brusca de mis suenos marinos, pero tanto el barco como mi cabeza se mueven demasiado como para pensar en nada mas que no sea mantenerme en posicion vertical. El hombre me coloca un chaleco salvavidas enorme sobre mi cabeza y me ordena que vaya al nivel 6 (o era el 16?) indicandome el camino de popa (o era proa?) para que me uno al resto de los viajeros. Apenas llego a estribor (O es babor?) veo impotente al grupo perderse en la distancia varios pisos por debajo de mi ,listos para el ejercicio, con sus chalecos. Solo me queda rezar para que no naufraguemos porque despues de haberme perdido las instrucciones de seguridad en caso de hundimiento, y con esta resaca que no me deja pensar, tendria las mismas posibilidades de salir con vida que el maquinista del Titanic. El capitan del barco me habia dicho el dia anterior en el computerizado puente de mando, mas paraecido a la sala de operaciones de una nave de Star Treck que al clasico espacio coronado por la rueda del timon de Madera, que la razon por la que la gente elije viajar en crucero no es el lujo, sino la necesidad de todo ser humano de conectar mejor con nuestro planeta. Despues de varios dias en el oceano, uno es capaz de comprender la inmensidad del mar en el que incluso el crucero mas grande del mundo es tan solo un punto invisible en el azul infinito de las aguas. Sentado en la proa (O era la popa?) del barco mas grande del mundo soy solo un punto casi invisible dentro de este enorme cascaron.. un insignificante punto con una resaca de alta mar. May 05 Todos a bordoTodo estaba listo para el bautismo del crucero más grande del mundo, las cámaras de televisión atentas a la clásica botella de champán que se hace pedazos contra el casco de la embarcación y los pasajeros y la tripulación listos para recibir con aplausos el momento esperado.
La tradición del bautismo de los barcos es tan antigua como la navegación misma y data de tiempo de los vikingos 4000 años atrás cuando en una ceremonia ligeramente más salvaje, se sacrificaba una persona y se bautizaba el barco con su sangre.
Más tarde se sustituyo la sangre por el vino dentro de lujosos recipientes y ya en el siglo pasado el Champán hizo su aparición en las botaduras de barcos en Inglaterra como liquido preferido para esta ceremonia.
La botella sujeta por un cable golpea con fuerza el barco y en lugar del ‘CRASS’ de vidrio roto se escucha el ‘PLONK’ del fracaso cuando la botella intacta rebota sin quebrarse.
Los que saben de esto dicen que el que no se rompa la botella es un mal presagio…lo que menos necesito ahora a punto de subirme a bordo en su viaje inaugural es un mal presagio pues desde este mismo puerto en el sur de Inglaterra, Southampton, salio rumbo a Nueva York hace casi un siglo, el que entonces era el barco de pasajeros mayor del mundo…¿Su nombre? Titanic!
Tan pronto como entro en el ‘Independence of the seas’, mis supersticiones desaparecen, entre otras cosas porque uno se olvida inmediatamente de que estás en un barco. Con una extensión equivalente a tres campos y medio de fútbol. 160 mil toneladas de peso, quince pisos de altura y una calle central flanqueada de tiendas , bares, restaurantes, peluquerías y hasta un teatro con capacidad para 1300 personas, más que un barco esto es una verdadera ciudad flotante.
Es la hora de la cena de gala y vestido de smoking y con pajarita me dirijo, junto con otros 1500 invitados elegantísimos, hacia el comedor central de tres pisos coronado con un gigantesco candelabro de lágrimas de cristal.
El resto de la travesía os la cuento la semana que viene que se me queda fría la sopa de langosta…
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