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May 29 A por el mar
Tan pronto como el recuerdo de la final de la copa de fútbol se apagó entre cánticos y sollozos de los hinchas respectivos, la noche Ateniense me hizo un guiño para que la acompañara. Yo acepté la invitación no porque sea un tipo fácil, sino porque en una noche imposible para encontrar habitación, mis opciones pasaban por dormir al fresco o no dormir. Elegí la opción segunda y antes de que pudiera darme cuenta entre la comida callejera, un bocadillo de costilla, que a esa hora sabe a gloria, unas cervezas y una agradable conversación, eran las seis de la mañana. Mis sospechas quedaron confirmadas: La noche ateniense es una de las más divertidas de toda Europa y los atenienses las apuran como si fueran las últimas. A las siete en el puerto de Pireo desde donde cruceros, hidrofoils, mercantes y todo tipo de objetos flotante imaginables zarpan cada día rumbo a las joyas de la corona, las islas griegas. Hay mucho donde elegir: Cícladas, Sarónicas, Dodecaneso, Jónicas…la lista se dispara hasta superar las 2000, eso si, si a usted le gusta la compañía de otros miembros de su misma especie, la elección se reduce considerablemente, pues tan sólo 200 están habitadas. La proximidad y la ausencia de carreteras y por tanto de tráfico fueron las razones que me llevaron a elegir la isla de Hydra a 90 minutos de Atenas. Otra razón mas fue el saber que en esta isla construida en la ladera de un monte, y surcada tan solo por estrechos caminos empedrados, mulas y burros hacen las veces de taxis. Y hablando de taxis y de animales, después de experimentar el trato de los taxistas en Atenas: “Que le molesta el humo? Ese no es mi problema”, me dijo uno cigarrillo en boca, “que tiene calor y quiere abrir la ventanilla? Ni que estuviera en su casa!”, “Que llueve y tiene que ir con las maletas hasta el hotel? Pues camine, hombre, que esta solo a 10 minutos”…la dulzura de los equinos en Hydra es toda una bendición. Existen diferentes formas científicas y de control ambiental para medir el nivel de pureza de las aguas marinas. En el mar Egeo el único baremo necesario es la vista. El grado de transparencia es tal que permite divisar el fondo marino a cuatro y cinco metros de profundidad. Allí abajo, los erizos marinos que únicamente sobreviven en aguas limpísimas nos confirman lo que ya sabíamos. Subido en una roca cerca del puerto un pescador aporrea con fuerza un pulpo recién pescado para reblandecer su carne. De inmediato se lo que quiero cenar esta noche. Por la noche el silencio en la isla es absoluto y el contraste con el bullicio de la noche anterior en Atenas lo hace aún más sereno. Mañana será otra isla…ya solo me quedan 198 por descubrir... May 22 Final en AtenasEn Atenas, la cuna de la civilización occidental, dos grandes del fútbol europeo se juegan la copa de campeones. De acuerdo, para una ciudad que vio crear la democracia y la filosofía este podría parecer un evento menor, pero en cuanto a batallas modernas se refiere, el encuentro Liverpool / Milán (La revancha) promete ser tan intenso como la mismísima batalla de Troya.
Viajar a un lugar donde se da un evento de este calibre, bien sea una final de futbol, un festival de cine, las fiestas patronales de la ciudad, o una retrospectiva de un artista, por citar algunos ejemplos, no es sólo un valor añado al viaje sino la receta perfecta para ganarse la admiración y la envidia de tus compañeros de trabajo.
Así que aquí estoy, como ya lo hice hace dos años en Estambul, dispuesto a ver otra final con idénticos protagonistas. Aquella fue histórica e irrepetible con la remontada de tres goles del Liverpool, y como no espero nada parecido esta vez, vengo con todo un plan "anti- decepción" para evitar el bajón que a menudo se produce cuando uno invierte días de vacaciones y mucho dinero en 90 minutos que no siempre nos dejan satisfechos.
La receta es simple: se trata de utilizar el evento como una excusa, una razón para viajar pero no la única. Desde que llegue me he dedicado a exprimir Atenas recorriendo sus impresionantes museos de día y dejándome llevar por su desmedida afición nocturna cuando cae el sol. Los que critican esta ciudad por ser fea, caótica, llena de polución y por no ser una ciudad museo como debería corresponder a su historia se están perdiendo lo mejor. Su encanto está en las viejas tabernas, en las terrazas de los bares siempre repletas, en su conjunto monumental, (reducido si, pero único en el mundo) y en la hospitalidad de los Atenienses.
Poco a poco van llegando los hinchas de ambos equipos. Como ocurriera en Estambul. Los ¨tifosi¨ del Milán son más tímidos y apenas se dejan ver hasta la víspera del partido.Los del Liverpool ya se sienten como en casa y hacen peligrar las reservas de cerveza de los bares coreando el nombre del entrenador, Rafa Benítez, en una versión libre de la bamba.
El miércoles estaré disfrutando junto a ellos de un espectáculo sin igual. Para mi, sea cual sea el resultado y aunque el partido resulte decepcionante, se que abandonaré el estadio con la sonrisa del que sabe que al día siguiente le espera el complejo monumental de La Acrópolis con el edificio más perfecto jamás creado por el hombre, El Partenón. Con estos sabes que no hay riesgo posible de decepción. |
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